El exsenador Gustavo Bolívar, una de las voces más cercanas al presidente Gustavo Petro, lanzó una severa advertencia este jueves a través de su cuenta en la red social X: si el presidente electo Abelardo de la Espriella insiste en amenazar con extraditar al mandatario, el actual gobierno podría detener el proceso de empalme y solicitar acompañamiento internacional. La declaración se produce en medio de la transición de poder y después de que Carlos Alonso Lucio, líder del equipo de empalme del presidente electo, afirmara que en una eventual administración de De la Espriella se evaluaría la extradición de Petro si existieran motivos.
Bolívar, quien fungió como senador y es un estrecho colaborador del presidente, calificó una eventual extradición como un “crimen de odio” y detalló en su publicación que, ante semejante amenaza sin fundamento jurídico ni proceso legal de por medio, Petro tiene la facultad de frenar el traspaso de mando y pedir a organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) que actúen como garantes. “Si mi sucesor amenaza con extraditarme, de la nada, sin haber cometido delitos, sin un proceso de por medio, sin una solicitud de extradición; sin un juicio, solo por odio, detengo empalme y pido a la Cidh y otros organismos internacionales que sirvan de garantes para que el nuevo Pte se comprometa a no perseguir a la oposición”, escribió Bolívar, quien también añadió que “antes Petro es muy demócrata”.
Una advertencia en el marco de la transición
Las declaraciones de Bolívar se enmarcan en un tenso ambiente político previo a la transmisión de mando. El presidente electo Abelardo de la Espriella, quien asumirá el cargo en los próximos días, ha sido objeto de críticas por parte del oficialismo debido a las manifestaciones de Carlos Alonso Lucio, quien en días pasados aseguró que en el gobierno entrante se buscaría la extradición del presidente Petro si existieran motivos. Lucio, figura clave dentro del equipo de empalme de De la Espriella, no ha desmentido esa postura, lo que ha generado una reacción inmediata desde el Palacio de Nariño.
Bolívar, al pronunciarse en defensa del mandatario, no solo cuestionó la legalidad de una eventual extradición sin procesos judiciales previos, sino que también advirtió sobre las consecuencias políticas de una acción que, a su juicio, sería una persecución a la oposición. El exsenador recordó que el presidente Petro ha sido un demócrata durante su gestión, y que cualquier intento de llevarlo ante la justicia internacional sin fundamento sería un acto de odio político.
Llamado a la comunidad internacional
El pronunciamiento de Gustavo Bolívar eleva el tono de la confrontación entre el gobierno saliente y el entrante, justo cuando se espera que ambas partes coordinen una transición ordenada. La solicitud de acompañamiento internacional que Bolívar sugiere implicaría que la Cidh y otros organismos multilaterales supervisen el proceso de empalme y garanticen que el nuevo gobierno no utilice mecanismos legales para perseguir a sus adversarios. Hasta el momento, el presidente electo Abelardo de la Espriella no ha respondido directamente a las advertencias, pero su equipo de empalme mantiene silencio sobre las declaraciones de Lucio.
“Si mi sucesor amenaza con extraditarme, de la nada, sin haber cometido delitos, sin un proceso de por medio, sin una solicitud de extradición; sin un juicio, solo por odio, detengo empalme y pido a la Cidh y otros organismos internacionales que sirvan de garantes para que el nuevo Pte se comprometa a no perseguir a la oposición”
Gustavo Bolívar, exsenador
La advertencia de Bolívar refleja la tensión que vive Colombia en esta etapa de transición, donde las diferencias ideológicas y las amenazas de acciones legales contra el presidente Petro ponen en riesgo un traspaso de mando pacífico. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue atenta a los movimientos de ambos gobiernos, en un país que ha visto cómo las disputas políticas suelen escalar rápidamente. El futuro del empalme y la posibilidad de una intervención de organismos como la Cidh dependerán de las próximas declaraciones del presidente electo y su equipo, así como de la voluntad de ambas partes para garantizar una transición democrática sin persecuciones.












