Una niña indígena de cuatro años, perteneciente a una familia desplazada y en condición de alta vulnerabilidad, fue secuestrada y abusada sexualmente en Cali el pasado 28 de mayo, luego de que su madre fuera engañada con la promesa de recibir un mercado. El hecho ocurrió en la plazoleta de San Francisco, en el centro de la ciudad, donde el agresor, un hombre de 28 años con antecedentes por acto sexual violento, lesiones personales e injuria por vías de hecho, se acercó a la mujer ofreciéndole ayuda económica y productos básicos. La madre aceptó y se trasladó con sus dos hijos en la motocicleta del sospechoso.
Según el relato de las autoridades, el hombre dejó al hijo mayor en el barrio El Calvario y luego, en una tienda del barrio Aranjuez, entregó dinero a la madre para que comprara mientras él se quedaba con la niña. En ese momento huyó con la menor hacia el sector de ladera, específicamente al barrio Los Chorros, donde la retuvo y abusó de ella dentro de una vivienda. Vecinos del sector alertaron a la línea de emergencia 123 al escuchar el llanto persistente de la niña, lo que permitió una rápida intervención de la Policía Metropolitana de Cali. Las unidades llegaron al lugar, capturaron al sospechoso y pusieron a salvo a la víctima.
Pronóstico reservado y antecedentes del agresor
La menor fue trasladada de inmediato a la Clínica Valle de Lili, donde un equipo médico especializado activó la ruta de atención integral para el restablecimiento de sus derechos. Sin embargo, su pronóstico de salud es reservado, según informó el general Herbert Benavides, comandante de la Policía de Cali. “Una llamada a la línea de emergencia alertó sobre el llanto de una menor. Nuestras unidades priorizando el caso, llegaron de inmediato al lugar, hicieron efectiva la captura del sospechoso y pusieron a salvo a la niña, quien se encontraba en absoluto estado de vulnerabilidad”, declaró el oficial a Blu Radio. El detenido, que ya enfrentaba procesos judiciales por acto sexual violento, lesiones personales e injuria por vías de hecho, ahora deberá responder por los delitos de secuestro y abuso sexual agravado.
«La menor fue trasladada de manera inmediata a la clínica Valle de Lili, donde un equipo médico especializado activó la ruta de atención integral para el restablecimiento de sus derechos. Desafortunadamente, su pronóstico de salud es reservado»
General Herbert Benavides, comandante de la Policía de Cali (según Blu Radio)
El caso ha generado una fuerte reacción de la administración municipal y de organizaciones defensoras de derechos humanos, que han solicitado protección para la familia y mayor atención a la población desplazada. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, se pronunció con contundencia: “¡Nuestros niños y niñas son sagrados! Por eso, en Cali no vamos a tolerar ningún acto que atente contra su integridad o vulnere sus derechos. Desde la Alcaldía de Cali rechazamos con absoluta contundencia el aberrante caso de abuso del que fue víctima una menor de edad indígena. Gracias a la rápida acción de la Policía y la Fiscalía, fue capturado el presunto responsable de este crimen. Ninguna niña, ningún niño, debería sufrir una atrocidad semejante. Estos hechos nos indignan, nos duelen y exigen una respuesta ejemplar. Por eso, hago un llamado a la Rama Judicial para que este caso avance con celeridad y para que sobre este violador recaiga todo el peso de la ley colombiana”.
«¡Nuestros niños y niñas son sagrados! Por eso, en Cali no vamos a tolerar ningún acto que atente contra su integridad o vulnere sus derechos(…) Por eso, hago un llamado a la Rama Judicial para que este caso avance con celeridad y para que sobre este violador recaiga todo el peso de la ley colombiana»
Alejandro Eder, alcalde de Cali
La Fiscalía General de la Nación continúa la investigación, mientras el proceso judicial sigue su curso. La familia, que se encuentra en condición de desplazamiento y alta vulnerabilidad, había accedido a la oferta de ayuda del agresor precisamente por la necesidad de conseguir alimentos. El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad de la población infantil en contextos de pobreza y desplazamiento, especialmente en las zonas de ladera de Cali, donde las redes de apoyo institucional resultan insuficientes. La niña permanece bajo observación médica y las autoridades han activado todas las rutas de atención psicosocial y jurídica para garantizar su recuperación y la de su núcleo familiar.












