Infractores pintan mural en puente de Barrios Unidos, Bogotá, para saldar comparendos

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En una iniciativa liderada por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, con el acompañamiento de la Secretaría de Integración Social, un grupo de infractores con comparendos pendientes, entre ellos personas sancionadas por colarse en TransMilenio, transformaron un puente en Bogotá mediante arte urbano. El 12 de febrero, en la intersección de la calle 72 con avenida 68, en la localidad de Barrios Unidos, doce ciudadanos participaron en esta segunda jornada de muralismo comunitario, utilizando brochas, rodillos y pintura para embellecer el espacio y saldar así sus sanciones, respondiendo a una solicitud de la comunidad y fomentando la conciencia sobre la convivencia ciudadana, mientras socializaban el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Esta actividad forma parte de un programa distrital de alternativas pedagógicas para comparendos, que permite a los infractores reducir una sanción al participar. Dos semanas antes, en la primera intervención en el mismo puente, quince personas cubrieron 30 metros de concreto gris y grafitis desordenados. En esta segunda jornada, los participantes avanzaron más de 50 metros, y algunos acumulaban más de una sanción por colarse en el transporte público u otros comportamientos contrarios a la convivencia. Para enero de 2026, se prevén cuatro actividades similares con un total de 57 participantes.

Una forma de pagarle a la ciudad

René Barrios, uno de los participantes sancionado por colarse en TransMilenio, destacó el valor simbólico de la iniciativa al expresar su compromiso con la transformación del espacio público. Los ciudadanos acceden a estas oportunidades pedagógicas en los CADE, SuperCADE, Casas de Justicia, a través de WhatsApp o plataformas digitales, convirtiendo deudas en aportes positivos para la ciudad.

“Así como nos colamos, también tenemos que embellecer la casa. Es una forma de pagarle a la ciudad”

René Barrios, participante

Esta experiencia no solo revitalizó un puente deteriorado, sino que reforzó los lazos comunitarios y promovió una convivencia responsable en Bogotá, demostrando que el arte urbano puede ser una herramienta efectiva para saldar cuentas con la sociedad y generar un impacto duradero en los barrios.

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