Jorge Iván Ospina, el nuevo interventor de Nueva EPS, la mayor promotora de salud del país con más de 11 millones de afiliados, reveló en una reunión técnica clave con prestadores que 2,3 billones de pesos se encuentran congelados debido a embargos judiciales, lo que limita gravemente la liquidez y los pagos a proveedores. En este encuentro, Ospina presentó un plan de choque estructurado en seis ejes estratégicos para enfrentar la profunda crisis financiera que atraviesa la entidad, en intervención oficial.
Esta revelación expone la dimensión real de los problemas que aquejan a Nueva EPS, donde procesos judiciales han paralizado una suma millonaria esencial para la continuidad de servicios y la atención a sus afiliados. La situación genera preocupación por el impacto en los pagos a proveedores y la estabilidad operativa, en un contexto de pérdida de confianza y desafíos de liquidez que han llevado a la intervención gubernamental.
Seis ejes para la recuperación
El plan anunciado por Ospina abarca modernización tecnológica, saneamiento financiero, implementación de un modelo preventivo, correctivos operativos y otras medidas clave para estabilizar la entidad. Entre las acciones inmediatas se destacan la conformación de comisiones en el Eje Cafetero, Sogamoso y Medellín, así como un piloto para la dispensación de medicamentos en Ibagué, Girardot y Soacha. Además, se prohibió cualquier intermediación irregular o cobros indebidos en los fondos, y se programaron reuniones con sindicatos como Sintraneps para garantizar la estabilidad laboral, todo bajo la vigilancia estricta de la Procuraduría.
«2,3 billones de pesos están congelados».
Jorge Iván Ospina, interventor de Nueva EPS
Estas iniciativas buscan no solo resolver la crisis inmediata, sino también sentar las bases para una Nueva EPS más sólida y confiable, protegiendo así la atención en salud de millones de colombianos en medio de un panorama financiero crítico.












