En un cierre de campaña cargado de simbolismo y confrontación política, el candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, arengó a sus seguidores desde la tarima instalada en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, con un discurso que apuntó directamente contra el uribismo, la candidata del Centro Democrático Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe. En la recta final hacia las elecciones del 31 de mayo, Cepeda llamó a una movilización total del territorio y las redes sociales, y lanzó una pulla que resonó con fuerza: «No dejar una sola pared sin nuestros murales», en clara alusión a la controversia desatada por la pintura de un mural sobre víctimas de falsos positivos en inmediaciones de un predio del exmandatario en Rionegro, Antioquia.
Ante cientos de asistentes que colmaron la emblemática plaza, el aspirante del Pacto Histórico arremetió contra lo que calificó como los rasgos autoritarios y racistas del proyecto político que representa Paloma Valencia, a quien no dudó en señalar directamente. «El proyecto que representa Paloma Valencia, aunque invoque la democracia en su discurso, conserva en su interior rasgos esencialmente autoritarios y racistas», sentenció Cepeda desde la tarima, en un tono que evidenció la creciente polarización de la contienda electoral. La referencia al mural, que fue cubierto personalmente por Uribe con pintura blanca, no fue casual: el expresidente había señalado al senador electo Hernán Muriel y al mismo Cepeda como responsables de aquella actividad.
Críticas al uribismo y llamado a la movilización
El cierre de campaña de Cepeda se inscribe en una jornada de actos finales de los distintos aspirantes presidenciales en diversas regiones del país, en un ambiente político marcado por debates sobre seguridad, orden público y garantías electorales. El candidato del Pacto Histórico insistió en la necesidad de consolidar la movilización electoral en todos los territorios y en las plataformas digitales, como estrategia para asegurar el triunfo en la primera vuelta. En sus palabras, no solo se trataba de recorrer cada rincón del país y visitar cada casa, sino también de inundar las redes sociales y, de manera explícita, de pintar murales en cada pared disponible, en un desafío directo al expresidente.
«Vamos a asegurar nuestro triunfo no dejando un solo rincón del territorio por recorrer, una sola casa por visitar, un solo mensaje por compartir a través de las redes sociales, y atención a esto que voy a decir, una sola pared sin nuestros murales».
Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico.
La respuesta de Álvaro Uribe no se hizo esperar: el expresidente sostuvo que quienes se benefician del terrorismo son Gustavo Petro e Iván Cepeda, en una réplica que escaló aún más la confrontación. Mientras tanto, la campaña del Pacto Histórico apuesta por capitalizar la indignación generada por el cubrimiento del mural, interpretado por muchos como un intento de silenciar la memoria de las víctimas de los falsos positivos. El cierre en la Plaza de Bolívar dejó claro que la recta final de la carrera presidencial estará marcada por la disputa simbólica y directa entre dos proyectos políticos antagónicos, con la movilización popular y la disputa en el espacio público como ejes centrales de la estrategia de Cepeda de cara a las urnas del 31 de mayo.












