El Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino, ubicado en Santa Marta en el Caribe colombiano, ha destacado los usos medicinales ancestrales y científicos de las hojas de mango, revelando sus beneficios en infusiones para regular el azúcar en la sangre, higiene bucal y propiedades antioxidantes, en medio del auge de la medicina natural y el redescubrimiento del conocimiento tradicional.
Originario del sur de Asia, especialmente India, el mango fue introducido en América durante los siglos XVI y XVII por portugueses y españoles, convirtiéndose en parte esencial del paisaje tropical donde sus árboles alcanzan alturas de entre 10 y 30 metros. Las hojas, alargadas y con tonos rojizos en sus etapas iniciales que luego se tornan verdes, han sido empleadas tradicionalmente en infusiones de hojas jóvenes, masticándolas para la higiene bucal o en decocciones sin azúcar.
Propiedades respaldadas por la ciencia
Estudios de la Universidad de La Habana y la Universidad Autónoma de Manizales han identificado en estas hojas polifenoles con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antibacterianos, comparables a los enjuagues comerciales contra bacterias causantes de caries y periodontitis, lo que explica el renovado interés en sus aplicaciones medicinales.
«El mango es parte del paisaje y la memoria en el trópico»
Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino
Estos hallazgos promueven un mayor aprecio por la biodiversidad local, aunque se enfatiza que no sustituyen tratamientos médicos convencionales y requieren más investigación para validar su uso seguro y efectivo en la práctica diaria.












