JEP cita a Sandra Ramírez por denuncia de reclutamiento y abuso sexual de niñas

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Deisy Dorelly Guanaro tenía 10 años cuando una camioneta blanca tipo platón llegó a su casa en la noche. Su madre suplicó arrodillada en la carretera mientras se la llevaban. Eso no fue un reclutamiento, fue un secuestro, como ella misma lo define. Treinta y ocho años después, esta funcionaria del ICBF se convirtió en la denunciante que logró que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) citara a la exsenadora Sandra Ramírez y al también exsenador Pablo Catatumbo para que declaren por su presunta participación en la violencia sexual y el reclutamiento de menores cometidos por las extintas Farc-EP.

Guanaro, quien hoy lidera programas de acompañamiento a víctimas de abuso y reclutamiento en el ICBF, presentó una denuncia formal ante la JEP que motivó la citación de Ramírez, Catatumbo y otros cuatro exjefes guerrilleros. La citación quedó programada para el viernes 18 de septiembre, aunque el año no fue especificado en el documento. La víctima, que permaneció en las Farc entre 1996 y 2001 en el campamento del frente 28 en zona rural de Colombia, relató que fue secuestrada junto con otros 40 niños y niñas de entre 8 y 13 años. A ella, que estaba a punto de cumplir 11, le asignaron el alias de “Yira”.

La violencia sexual fue sistemática. Guanaro denunció que le colocaron forzosamente un dispositivo intrauterino (DIU) antes de su desarrollo físico, un acto que describió con crudeza: “Me desgarraron no solo el útero, sino el alma”. También fue violada por un guerrillero de unos 50 años, una agresión que calificó como “la violación más asquerosa y dolorosa que me marcó para siempre mi vida”. Además, fue obligada a desfilar con ropa interior junto a otras 20 niñas de entre 11 y 13 años ante comandantes borrachos y drogados, por orden directa de Sandra Ramírez. “Nos obliga esta mujer (Ramírez) y nos dice: ‘Bueno, empiecen a desfilar así por el lado donde estaban todos los borrachos drogados de los comandantes de los bloques y del secretariado en ese entonces de las FARC’”, relató Guanaro.

“No me gusta esa palabra, reclutamiento. Me gusta es como es: secuestro”

Deisy Dorelly Guanaro, funcionaria del ICBF y víctima

Una vida marcada por el conflicto

Antes de ser secuestrada, Guanaro ya había perdido a sus dos hermanos, de 14 y 13 años, quienes fueron reclutados y luego asesinados por las Farc. Ella fue rescatada por el Ejército en 2001 en medio de un combate donde la usaron como escudo humano. Ingresó al ICBF para recibir atención y egresó al cumplir la mayoría de edad. Doce años después regresó a su pueblo, reencontró a su madre, pero fue amenazada nuevamente por las Farc, lo que la obligó a desplazarse con sus hijos. Un guerrillero le tatuó su nombre en el cuerpo; años después, ella lo cubrió con una mariposa, el nombre de su madre y la cifra 18.677, que representa los niños y niñas reclutados por las Farc, según reveló la JEP en agosto de 2021. La Defensoría del Pueblo reportó, además, 1.173 casos de reclutamiento de niños, niñas y adolescentes entre 2024 y el 31 de julio de 2026.

“Ver a esta persona como vicepresidenta de Derechos Humanos”

La indignación de Guanaro se enfoca en el cargo que ocupaba Sandra Ramírez al momento de la denuncia: vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado. “Yo fui víctima directa de Sandra Ramírez. Ver a esta persona como vicepresidenta (…) yo digo: ¿pero en qué momento de la historia nos cambiaron los valores?”, cuestionó. Sobre Pablo Catatumbo, quien también fue senador del partido Comunes, afirmó: “Ver este señor tan descarado que pasa por el pie mío y se ríe”. La víctima rompió el silencio con una reflexión contundente: “Aquí el que debe sentir vergüenza es el abusador, porque ese es el secreto de los victimarios: la vergüenza de sus víctimas”.

“Yo no quiero ver más niños reclutados, porque yo fui una niña de esas”

Deisy Dorelly Guanaro, funcionaria del ICBF y víctima

La denuncia de Guanaro fue difundida en el programa Los Informantes y se convirtió en un hito dentro de la investigación que adelanta la JEP sobre crímenes de violencia de género y reclutamiento de menores cometidos por las extintas Farc-EP. El 22 de agosto de 2026, la directora del ICBF, Carolina Restrepo Cañavera, anunció que Guanaro regresaría a la entidad como funcionaria para liderar precisamente los programas de acompañamiento a menores víctimas de abuso y reclutamiento. La víctima, que hoy tiene 38 años, decidió transformar su dolor en acción: “Yo no quiero ver más niños reclutados, porque yo fui una niña de esas”. Su testimonio no solo puso en el centro la responsabilidad de los altos mandos de las Farc en la violencia sexual sistemática contra niñas, sino que abrió la puerta a una verdad que durante décadas permaneció oculta en la selva.

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