El regreso del futbolista antioqueño Jhon Jáder Durán a su finca en el sector Llanogrande, en el municipio de Rionegro, Oriente antioqueño, ha encendido las alarmas entre los residentes de la parcelación Prado Verde. Desde el pasado 14 de mayo de 2025, fecha en la que el jugador de 22 años, actualmente en el Zenit de San Petersburgo, retornó a su propiedad, los vecinos denuncian un incremento insostenible de fiestas nocturnas cuyo volumen y frecuencia han alterado por completo la tranquilidad habitual de la zona. Las quejas, formalizadas ante la Policía, describen noches de ruido excesivo que impiden el descanso y han llevado a la comunidad a buscar soluciones por fuera de la comunicación directa con el futbolista.
Los afectados aseguran que intentaron en primera instancia dialogar con Durán para encontrar una salida amistosa al problema, pero al no obtener respuesta, optaron por recurrir a las autoridades. Una vecina, quien prefirió reservar su identidad en declaraciones recogidas por el medio MiOriente, expresó su frustración: “De verdad que la bulla ya es insoportable. No podemos dormir del ruido tan impresionante que hay. Esperemos que la Policía haga algo y que le ponga seriedad a esto”. La intervención policial se produjo luego de que los residentes elevaran los reclamos, y los uniformados dialogaron directamente con el jugador, quien, según la misma fuente, justificó las reuniones argumentando que se encontraba “en su casa”.
Reacciones desde la administración y el contexto del futbolista
La administración de la parcelación Prado Verde confirmó haber recibido y atendido los reclamos, realizando los requerimientos correspondientes. Sin embargo, algunos vecinos han decidido ir más allá y adelantar una querella formal ante las autoridades para que la situación sea evaluada de manera legal, ante la posibilidad de que las fiestas continúen generando alteraciones al orden público. Este episodio ocurre en un momento particularmente complejo para la carrera de Durán, quien regresó a Colombia tras finalizar su paso por el fútbol ruso y no ser convocado para el Mundial de 2026 con la selección Colombia. Días antes de estas denuncias, se difundió un video en TikTok que mostraba al futbolista en una rumba en Medellín con una botella de lo que sería tequila, mientras figuraba en la prelista de 55 jugadores para el Mundial, lo que generó sorpresa en el entrenador Néstor Lorenzo, quien declaró que el cuerpo técnico se contactó con el jugador para conocer su situación.
“De verdad que la bulla ya es insoportable. No podemos dormir del ruido tan impresionante que hay. Esperemos que la Policía haga algo y que le ponga seriedad a esto.”
Vecina de Prado Verde, que prefirió reservar su identidad, citada por MiOriente.
Mientras tanto, la prensa europea ha señalado que el permiso del Zenit de San Petersburgo para que Durán permaneciera en Colombia podría estar relacionado con un posible traspaso al Galatasaray de Turquía, un movimiento que mantiene en vilo a los seguidores del jugador. Estas fiestas en su finca de Rionegro, en lugar de ser un simple desahogo personal, se han convertido en un foco de tensión entre el deportista y sus vecinos, quienes no solo enfrentan el ruido nocturno sino también las implicaciones de que una figura pública, con las responsabilidades que ello conlleva, esté en el centro de una controversia que amenaza con escalar a instancias judiciales.












