Joven de 13 años ayudó a rescatar un cuerpo en Pereira tras el terremoto

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En medio de la tragedia que ha dejado el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, una historia de heroísmo y solidaridad ha emergido desde los escombros de Pereira. Juan Pablo Sánchez Espinel, un adolescente de 13 años conocido cariñosamente como “el topito de Colombia”, se convirtió en un símbolo de resiliencia al sumarse voluntariamente a las labores de rescate en el barrio Providencia, logrando ayudar a recuperar el cuerpo de una mujer de 60 años que había quedado atrapada bajo los restos de una edificación. El menor, residente del barrio San Luis sobre la vía a Armenia, se mudó a Pereira en 2023 y, pese a su corta edad, no dudó en actuar cuando vio las imágenes del desastre.

La madrugada del 10 de agosto, Juan Pablo sintió el fuerte movimiento telúrico mientras se encontraba en su casa. «Empieza todo a sacudirse maluco. Yo dije: ‘Es un temblorcito’. Cuando empieza todo a crujir y dije: ‘No, esto es un terremoto’», relató el adolescente al recordar los instantes de pánico. Tras evacuar su vivienda, salió a la calle y encontró el techo colapsado de una tienda llamada La Fonda, pero fue al ver las imágenes del barrio Providencia, una de las zonas más devastadas, que sintió una indignación que lo impulsó a actuar. «Me indigné y dije: ‘Vamos para Providencia a sacar gente’», afirmó. Con tapabocas, guantes y gorra, se dirigió al lugar y se puso a disposición de los rescatistas, utilizando palas para remover escombros y ladrillos.

Su participación fue determinante para abrir campo y permitir la extracción del cuerpo de la víctima. «Yo era con las palas y ¡tras!, sacando escombros, sacando ladrillos y todo, y yo abrí campo para que pudieran sacar a la señora. La sacaron muerta. Yo la vi muerta, pero por lo menos la rescatamos. Aunque muerta, la pudimos rescatar. Y yo abrí campo para rescatarla», narró con una mezcla de tristeza y orgullo. Su gesto se volvió viral en redes sociales y fue cubierto por medios como El Colombiano y TN Todo Noticias, que registraron sus declaraciones cargadas de emotividad. «Un poco triste porque arrumado porque mi país, mi Pereira como está… prácticamente hundida, está derrumbada toda mi Pereira», dijo el menor, visiblemente afectado por la magnitud de la catástrofe.

Un héroe con corazón de dulce

Juan Pablo no es un adolescente común. Su madre, quien pidió reservar su identidad, reveló que el joven tiene un negocio ambulante llamado “Che Dulces”, con el que empezó a vender golosinas desde que llegó a la ciudad. «El niño tiene su negocio ambulante, porque él desde, desde que llegamos a Pereira en el 2023, él quiso salir a vender cositas en la calle. Él se estuvo en el barrio Boston y se hizo conocer por allá y ahora pues lo tiene un poquito más grande. Es, se hace llamar Che Dulces», explicó. Sin embargo, la emergencia cambió sus prioridades. Cuando su madre le preguntó por qué ayudaba, Juan Pablo respondió con una convicción que conmovió a todo el país: «Porque yo no voy a dejar solo a mi país. Ningún colombiano puede dejar solo a su país».

«Yo lo único que te digo, mi amor, en este momento es que sigas para adelante y que procures ser feliz. Es lo único que te digo y lo que le digo a mis otros hijos, porque ellos también en este momento la están pasando difícil. No sufrieron el terremoto como nosotros, porque ellos viven en Pasto (Nariño), pero a ellos también les quiero decir que lo que hagan sea para su felicidad»

Madre de Juan Pablo Sánchez Espinel

La madre del héroe, quien tiene otros hijos residiendo en Pasto (Nariño), también ofreció una reflexión para su familia y para el país. «Que hagan lo que su corazón les dice y que sea lo que sea, siempre pongan a Dios por delante», expresó. Mientras tanto, las autoridades de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) continúan actualizando el saldo del terremoto, que hasta el momento reporta 294 fallecidos, 3.935 heridos y 320 personas desaparecidas. Las labores de búsqueda y rescate se han extendido por más de 200 horas, y en medio de la devastación, la historia de Juan Pablo Sánchez Espinel, el joven del barrio San Luis que se convirtió en «el topito de Colombia», ofrece un rayo de esperanza y humanidad en los momentos más oscuros.

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