Carolina Quiñonez Hernández, una joven bogotana, denunció que fue víctima de acoso y amenazas de abuso sexual dentro de un bus articulado de TransMilenio, en medio de la indiferencia total de los pasajeros que viajaban con ella. El agresor, cuya identidad aún no ha sido establecida, abordó el vehículo que transitaba por la Troncal de las Américas, entre las estaciones Entre Vías y Américas-Marsella, y comenzó a hostigarla de manera progresiva. Sin que ningún viajero interviniera, el sujeto realizó comentarios obscenos, le tocó el cabello y la amenazó con abusar sexualmente. La víctima, aterrada, logró descender varios minutos después en la estación Banderas. El caso, que fue reportado recientemente en una entrevista con Noticias RCN, ha reabierto el debate sobre la seguridad de las mujeres en el sistema de transporte capitalino.
En su relato, Quiñonez describió el terror que experimentó durante el trayecto. “Me comienza a morbosear, a decir palabras obscenas. Uno siente susto, yo sentí el corazón a mil cuando él me comienza a tocar el cabello y cuando ya me amenaza con abusarme sexualmente. A mí hasta me comenzaron a sudar las manos, me sentí totalmente descompensada”, declaró a Noticias RCN. La joven aseguró que en ningún momento recibió auxilio de los demás usuarios, lo que agravó su sensación de vulnerabilidad. “Sentí que me iba a violar”, afirmó, sintetizando el pánico que la invadió.
Cifras que encienden las alarmas
El caso de Carolina no es aislado. De acuerdo con datos oficiales, en el sistema de transporte de Bogotá un promedio de siete mujeres denuncian acoso o abuso cada día. En lo corrido de 2026, las autoridades han registrado más de 107.000 casos de violencia y acoso contra mujeres en espacios públicos y sistemas de movilidad. Solo durante el año anterior, 2.837 mujeres recibieron atención especializada después de reportar agresiones o violencia en TransMilenio, lo que evidencia la magnitud de un problema que persiste a pesar de las campañas de prevención.
«Sentí que me iba a violar»
Carolina Quiñonez Hernández, víctima
La Secretaría Distrital de la Mujer asumió el acompañamiento del caso y brinda atención psicológica a la víctima, mientras que las autoridades reiteran la importancia de denunciar y no normalizar estas conductas. Organizaciones y colectivos de derechos de las mujeres han exigido reforzar las medidas de seguridad y vigilancia en el sistema, así como promover una cultura de intervención ciudadana. El caso se ha difundido en redes sociales generando amplio rechazo, y se espera que las investigaciones permitan identificar al agresor. El Distrito mantiene campañas de sensibilización y denuncia contra el acoso callejero y las agresiones en el transporte público, pero hechos como este demuestran que aún queda un largo camino por recorrer para garantizar espacios seguros para las mujeres.












