Juan Pablo Montoya señala al Rally Dakar como única carrera que aceptaría

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Juan Pablo Montoya sacudió el mundo del automovilismo en el Gran Malecón de Barranquilla: el expiloto colombiano, a punto de cumplir medio siglo de vida, reveló cuál es la única prueba que estaría dispuesto a correr antes de retirarse definitivamente. En el marco del evento Circuito Colombia, desarrollado la mañana del domingo con fines solidarios para apoyar a los damnificados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto, Montoya confesó que no cualquiera le haría suelo: “Hay solo una cosa a la que le diría que sí, de resto diría que no. Al 99% de las cosas a lo que me inviten a correr les diría que no. Hay una cosa que me movería la aguja a decir que sí”. Y al precisar esa única, añadió: “La carrera que me falta es el rally Dakar”.

El expiloto, ganador en dos ocasiones de las 500 Millas de Indianapolis y de las 24 Horas de Le Mans, explicó que su presente está alejado de las pistas: “Estoy más enfocado en Sebastián -su hijo- en la Fórmula 2, en hacer la TV con la Fórmula 1 y en el golf”. Sebastián, de 17 años, suma 28 puntos en los primeros certámenes de la temporada en su segundo año con Prema Racing, una muestra de la nueva prioridad de la familia Montoya.

Barranquilla fue escenario además de la primera exposición pública de la colección del piloto. Los asistentes pudieron ver desde el primer fórmula que corrió hasta un conjunto de autos clásicos y modernos que incluyen Ferrari y Porsche, un deleite que el mismo Montoya no dudó bien en sus palabras: “Trajimos carros clásicos, que ahorita cuando entramos yo decía que me iba babeando, y la gente que lleva años viendo carros, se va a babear. Está la gente joven que verá los carros modernos, los Ferrari, los Porsche, también se va a babear igual”.

Un fin de semana solidario y la amenaza de un desafío aparte

The Circuito Colombia, que también hizo un minuto de silencio por las víctimas del sismo, contó con la exhibición de la cartera histórica de Montoya, y se extendió con un espectáculo de derrote y una contrarreloj donde participaron padre e hijo. Elijan, con su propio turno, recibió junto a su hijo Sebastián un desfile de bienaventura antes de hacer pilotos. El ex F1 no solo habló de autos antiguos y de su colección: el evento tenía un propósito solidario ambicioso. “Gracias a toda la gente, estamos acá por una causa muy bonita. Pensamos que cada uno puede ayudar, hace su parte, esto lo hacemos junto a la gente de Barranquilla con Pony Malta, cada uno tiene su granito de arena”, dijo.

El proceso se completa en septiembre de pasado, cuando Montoya corrió la fecha de la NASCAR en Watkins Glen, pero no se puede cerrar la puerta de las categorías de mayor tradición. En Dakar, una prueba de resistencia desde 2009, con circuito de arena y exigencia física máxima, se ha convertido en el único deseo que rompe su calma: “La carrera que no es la estad del entonces esa es la que me falta”. No hay fechas confirmadas, pero eso interesa poco: con 50 años, “Monto” sigue bailando un desafío extremo, aunque su principal papel, ahora mismo, es el de guiar, no el de correr.

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