La creadora de contenido y emprendedora costeña Laurent Vargas, actualmente residente en Madrid, España, generó un intenso debate en redes sociales tras publicar un video en Instagram el pasado 17 de mayo de 2026, en el que explica por qué el vallenato que consumen los bogotanos y, en general, los habitantes del interior del país no representa el gusto musical real de la región Caribe colombiana. En su grabación, Vargas, quien vivió durante varios años en Bogotá y Medellín, utiliza el término coloquial «cachaco» para referirse a los colombianos del interior, aclarando que no lo emplea con intención despectiva, sino como una abreviatura que engloba a todo el que no es costeño, santanderiano o bumangués.
Laurent Vargas, quien además de creadora de contenido es emprendedora, lanzó esta reflexión a partir de su experiencia directa al contrastar los gustos musicales de ambas regiones. Según su testimonio, en el interior del país se asocia el vallenato con artistas como Jorge Celedón, Los Inquietos del Vallenato o Los Gigantes, mientras que en la costa auténtica se escuchan otras agrupaciones y solistas que, para los costeños, representan el «vallenato de verdad». «Es que para nosotros cachaco es el resto del país», afirmó Vargas en el video, dejando clara la división geográfica y cultural que subyace en la discusión.
El vallenato «de verdad» según los costeños
En su intervención, Vargas mencionó que artistas como Jorgito Celedón —a pesar de ser costeño— tienen un público que, a su juicio, se concentra más en Bogotá y otras ciudades del interior. «Esto no se escucha en Santa Marta, por lo menos no. En Barranquilla y en Cartagena. Yo sé que no, que no es un vallenato, sino que se escucha más en el interior, porque sí que lo viví cuando vivía en Bogotá y en Medellín. Esto es más del interior», precisó la joven, quien invitó a otros costeños a participar en el debate para corroborar o refutar su percepción.
Vargas también diferenció claramente entre el «vallenato romántico» que se ha popularizado a nivel nacional —con un ritmo y una voz específicos— y el que realmente mueve a la gente de la costa. «Todos esos vallenatos ustedes piensan: los costeños. No, nena, no nos mueve eso. Eso no, porque es otro tipo de vallenato romántico con otro tipo de voz y ritmito», señaló. En contraste, describió como «oro puro» a intérpretes tradicionales como Iván Villazón, Jorge Oñate, Los Zuleta, Los Betos y el mítico Diomedes Díaz. «Si tú nos hablas a nosotros de vallenato viejo, siempre será esta gente que yo te estoy hablando. Diomedes, esto es algo ya igual que la nueva ola, o sea, no participa. Pero de vallenato, vallenato, mira Iván Villazón, Jorge Oñate, Los Zuleta, Los Betos, para nosotros eso es oro puro y donde tú le pongas esto a gente de la costa de verdad va a vibrar», afirmó.
«En cambio, tú puedes tal vez llegar incluso a aburrirte con lo que de verdad nos gusta a nosotros, que es un Iván Villazón, Jorge Oñate»
Laurent Vargas, creadora de contenido y emprendedora costeña
No obstante, Vargas reconoció que en la «nueva ola» del vallenato sí hay un consumo compartido entre costeños y el resto del país. «Estamos en la nueva ola y nos gusta Silvestre, Pipe Peláez. Que sí, que sí, que en la nueva ola no hay discusión, que te gustó Martín Elías y que todos los nuevos que salen y que tú te los puedes disfrutar y vacilar en el resto del país, fuera del país, porque te llega y tal», dijo, estableciendo un punto de encuentro entre las dos visiones. Sin embargo, insistió en que la diferencia radica en el vallenato de antaño, donde los artistas mencionados son considerados intocables para los costeños.
La polémica se enmarca en un debate más amplio sobre identidad cultural y regionalismo musical en Colombia. Vargas también aludió al llamado «vallenato de discoteca», como el tema «El santo cachón» de Los Embajadores del Vallenato, que se ha popularizado a nivel nacional pero que, según ella, no refleja el sentir auténtico de la costa. La creadora de contenido cerró su mensaje extendiendo una invitación abierta a otros costeños para que participen en la conversación, con el objetivo de corregir lo que considera una percepción errónea que tienen los no costeños sobre la música que realmente se consume en la región Caribe.












