Lluvias alivian al Tolima: aún quedan 14 incendios activos tras 11.200 hectáreas quemadas

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La gobernadora del Tolima, Adriana Magaly Matiz, celebró bajo la lluvia las primeras precipitaciones que cayeron sobre el departamento después de semanas de intensa sequía y devastadores incendios forestales. La mandataria compartió un video en redes sociales en el que aparece saltando bajo el agua, visiblemente emocionada, y acompañó la publicación con un mensaje de esperanza. “Después de días de intensa sequía y de una lucha incansable contra los incendios forestales, hoy el cielo nos regala lluvia sobre el Tolima. Que esta agua sea alivio para nuestros campos, nuestros bosques y nuestras comunidades; y que nos dé fuerzas para seguir enfrentando juntos esta emergencia. Gracias a Dios por esta lluvia. Hoy, más que nunca, seguimos sembrando esperanza”, escribió la gobernadora, mientras la publicación se volvía viral y algunos comentaban que había “celebrado como una niña”.

La emergencia, sin embargo, está lejos de terminar. De acuerdo con el balance entregado por la gobernadora, el departamento llegó a registrar hasta 46 focos activos de incendio en el pico de la crisis, y aunque la cifra se redujo a 14 al momento del reporte, las llamas continúan consumiendo el territorio. Más de 11.200 hectáreas han sido arrasadas por el fuego en las últimas semanas, una tragedia ambiental que se ha concentrado con especial crudeza en municipios como Ortega, San Luis, Honda, Chaparral, Valle de San Juan, Alvarado, Herveo, Suárez, Armero Guayabal, Villahermosa y Villarrica. “Iniciamos con 46 incendios la semana inmediatamente anterior. Hoy tenemos 14 incendios forestales en el departamento”, declaró Matiz, quien advirtió además que el Tolima aún no ha entrado de lleno en el fenómeno de El Niño, por lo que los riesgos ambientales podrían agravarse en los próximos meses.

Ortega, el municipio más golpeado, clama por ayuda humanitaria

El municipio de Ortega se ha convertido en el epicentro de la catástrofe. No solo enfrenta incendios forestales activos, sino que también padece los estragos de un terremoto reciente que dejó a cientos de familias damnificadas. El alcalde de la localidad, Diego Matiz Garzón, habilitó un centro de acopio frente al Palacio Municipal y urgió a la ciudadanía a solidarizarse con los afectados. “Nuestra familia necesita mercados, kit de aseo, kit de cocina y todo lo que podamos aportar”, señaló el mandatario, quien también pidió materiales de construcción como tejas, cemento y bloques, así como insumos agrícolas tales como melaza y heno. La ayuda humanitaria resulta urgente para atender tanto a los damnificados por las llamas como a los cerca de 1.071 hogares que resultaron afectados por el sismo.

El Cuerpo de Bomberos de Bogotá lleva cuatro días apoyando las labores de extinción en Ortega, y a ellos se sumaron refuerzos de Carmen de Apicalá y Melgar. Equipos de socorro también fueron desplegados en Carmen de Apicalá y Alvarado, donde ya alertan sobre posibles reactivaciones de focos. Mientras tanto, el Ejército Nacional y grupos especiales trabajan en San Luis para sofocar las llamas restantes, donde el incendio está controlado en un noventa por ciento aunque persiste un foco, y aeronaves de la Policía Nacional combaten otro frente que ha devorado alrededor de 4.000 hectáreas. En El Guamo, el incendio fue liquidado, pero según la propia gobernadora, el fuego destruyó cuatro viviendas. “Y así en otros municipios, más las 1.071 viviendas que resultaron afectadas por el terremoto”, anotó Matiz, subrayando la magnitud de la calamidad.

Duras sanciones para los responsables de quemas “controladas”

Frente a la posibilidad de nuevos incendios provocados por la acción humana, la gobernadora fue enfática al advertir que quienes realicen las mal llamadas quemas controladas se enfrentarán a la ley. “Seremos muy exigentes con quienes se atrevan a realizar las mal llamadas quemas controladas. El Código Penal prevé duras sanciones”, afirmó. Matiz detalló que el castigo puede incluir prisión de dos a ocho años y multas que oscilan entre los 133 y más de 1.200 salarios mínimos legales vigentes. “No se permitirán quemas controladas. A quienes se descubra se les impondrán multas y sanciones contundentes”, sentenció la mandataria, quien hizo un llamado a la conciencia colectiva ante la fragilidad ambiental del departamento.

La lluvia, celebrada con esperanza, no apaga por completo la alarma. El Tolima respira aliviado por el respiro que traen las precipitaciones, pero el suelo sigue herido, las hectáreas quemadas exigirán años de recuperación y las comunidades damnificadas aguardan una respuesta integral del Estado. Mientras los frentes de incendio se apagan poco a poco, la consigna de la gobernadora resuena como una promesa en medio de la adversidad: seguir sembrando esperanza. Las autoridades departamentales insisten en que la emergencia aún no termina y piden a la ciudadanía no bajar la guardia, pues el riesgo de nuevos focos persiste, especialmente si el fenómeno de El Niño termina por instalarse con toda su fuerza en la región.

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