Un mes antes de la posesión presidencial del 7 de agosto de 2026, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn), conocidas en la región Caribe como Los Pachenca, dieron un paso inesperado al solicitar públicamente al presidente electo Abelardo de la Espriella la reanudación de los espacios de diálogo. A través de un video y un comunicado de cinco puntos, enviados desde su área de influencia en Santa Marta, Magdalena, el grupo criminal propuso abrir «escenarios de conversación» que permitan avanzar hacia soluciones que contribuyan a la tranquilidad de las comunidades de la Sierra Nevada y demás territorios históricamente afectados por la violencia. La solicitud se produce como respuesta directa al ultimátum lanzado por De la Espriella, quien dio un mes a los grupos ilegales para someterse al Estado o enfrentar una ofensiva militar, declarando con ello el fin de la política de Paz Total impulsada por el gobierno saliente de Gustavo Petro.
Un proceso estancado y un ultimátum inminente
La petición de las Acsn surge en un contexto de alta tensión. El proceso de diálogo, que se había manejado bajo un enfoque de sometimiento a la justicia mediante la resolución 300 de agosto de 2024, se encuentra estancado desde junio de 2026 debido a la falta de un marco legal consolidado para el sometimiento penal. Aunque en febrero de ese año se firmó un acuerdo preliminar de alivio humanitario para cesar homicidios y reclutamiento de menores, las expectativas generadas entre las comunidades han quedado sin respuestas concretas. En su comunicado, el grupo criminal manifestó que «durante los últimos años, nuestra organización participó con voluntad en los espacios planteados por el Gobierno nacional dentro de su política de paz. Sin embargo, consideramos que muchos de los compromisos anunciados no lograron materializarse». Frente a la política de «Mano de Hierro» prometida por el presidente electo, que incluye bombardeos con drones e inteligencia artificial con apoyo de Estados Unidos e Israel, las Acsn hicieron un llamado para que el nuevo Gobierno escuche las voces de los territorios y promueva mecanismos de diálogo efectivos.
«La construcción de la paz requiere hechos, confianza y resultados verificables para las poblaciones que han soportado durante décadas las consecuencias del conflicto»
Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn), Comunicado oficial
El activista social Miguel Pacheco, quien ha interpuesto recursos legales para frenar la estrategia de mano dura, advirtió que la ofensiva militar podría desencadenar una crisis humanitaria de gran magnitud, afectando incluso a la «Línea Negra», un territorio sagrado de las comunidades indígenas protegido por la Constitución. Hasta ahora, el Tribunal Superior de Bogotá ha fallado en su contra, declarando que el manejo del orden público es facultad exclusiva del presidente. En medio de la incertidumbre, las Acsn dejaron claro que consideran fundamental que cualquier eventual acercamiento esté acompañado de garantías para las comunidades, inversión social y fortalecimiento de la presencia institucional, estableciendo una condición clara para retomar el diálogo en una región que abarca los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar. La pelota está ahora en el tejado de Abelardo de la Espriella, quien a partir del 7 de agosto definirá si el camino hacia la paz en la Sierra Nevada pasa por la negociación o por la imposición militar.












