Marcela Reyes confesó acoso de otras mujeres en visitas a la cárcel

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La DJ y empresaria Marcela Reyes reveló en una reciente entrevista para el programa «Íntimo Show» los difíciles momentos que enfrentó al inicio de sus visitas conyugales a la cárcel donde se encuentra recluida su pareja sentimental, identificada extraoficialmente como «Alias Pichi». Reyes confesó que, en sus primeras incursiones al centro penitenciario, un grupo de mujeres le hizo la vida imposible con comentarios despectivos sobre su aspecto físico y sus cirugías estéticas, generando un ambiente de hostilidad que la llevó a replantearse cómo manejar la situación.

La empresaria detalló que el acoso provenía de un grupito de tres o cuatro mujeres que, según sus palabras, «me hacían la vida imposible, eran odiosas, me hacían sentir mal, me decían cosas y yo no entendía». Sin embargo, lejos de amilanarse, Reyes optó por enfrentar la situación directamente. «Un día por allá me tocó templarme un poquito y también como que pararme enfrente de ellas y decirles», relató la DJ, quien decidió hablar cara a cara con sus agresoras para solucionar las diferencias. El resultado fue positivo: tras ese diálogo, la relación se transformó en cordial e incluso ahora se toman fotografías juntas y el trato es de mucho cariño, según expresó la propia Marcela.

La noticia surge en medio del interés público que ha generado la relación de Reyes con un hombre privado de la libertad, vínculo que ella nunca ha ocultado. Desde la primera semana de sus visitas, asegura que ya circulaban fotografías suyas ingresando a la cárcel, pero lejos de esconderse, decidió asumir públicamente su situación sentimental. «Yo dije: sí, voy a la cárcel, mi pareja está privada de la libertad, yo no soy morronga, no tengo por qué negarlo. Es mi pareja, no es una pareja ajena, ni me está pagando por ir a visitar, es la persona de la que yo me enamoré», aseveró con firmeza.

La DJ también quiso desmentir cualquier privilegio dentro del centro penitenciario, dejando claro que, pese a su fama, debe cumplir con los mismos protocolos que cualquier otro visitante. «No crean que por ser Marcela Reyes a mí me pasan por un lado, a mí me toca hacer la fila, a mí me toca aguantar condiciones», afirmó, subrayando la igualdad de trato que recibe como cualquier familiar de un recluso.

El deseo de dar a conocer a su pareja

En la misma entrevista, Marcela Reyes expresó su anhelo de que en el futuro su pareja pueda ser entrevistada para que el público lo conozca más allá de su condena. «Algún día me encantaría, más adelante, que un día puedan hacerle una entrevista a mi pareja, que pueda hablar, que ustedes lo puedan conocer realmente, porque ustedes conocen una parte de una cosa», manifestó la empresaria, dejando entrever que existe una dimensión humana en su relación que trasciende los estigmas del encarcelamiento.

La historia de Reyes refleja los desafíos emocionales y sociales que enfrentan quienes mantienen vínculos sentimentales con personas privadas de la libertad, un tema que ella ha contribuido a visibilizar con su testimonio abierto y sin reservas.

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