Desde 2022 ha viabilizado 1.094 procedimientos, liderados por los trasplantes de riñón e hígado
Especialistas hacen un llamado a comunicar a las familias la voluntad de donar y aclaran mitos médicos sobre las condiciones de los donantes fallecidos

La donación de órganos sigue siendo un acto transformador y la única vía para mejorar la calidad de vida de miles de pacientes con enfermedades crónicas. En conmemoración del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, Nueva EPS presentó un balance de su gestión, revelando que 1.094 de sus afiliados han sido trasplantados de manera exitosa desde el año 2022.
De acuerdo con el informe del Programa de Trasplante de Órgano Sólido de la compañía, el riñón es el órgano con mayor demanda, registrando 699 intervenciones. A este le siguen los trasplantes de hígado (244), corazón (84), páncreas (28) y pulmón (27).
La gestión de este año mantiene un ritmo constante: con corte al 31 de agosto de 2026, la EPS ya había consolidado 124 nuevos trasplantes en el territorio nacional. Además, la entidad reporta que 4.329 afiliados se encuentran bajo estricto seguimiento médico dentro de su programa especializado. Este acompañamiento institucional abarca desde la valoración pre-trasplante y el ingreso a la lista de espera, hasta la cirugía y los controles posteriores, un protocolo diseñado fundamentalmente para minimizar los riesgos tras la intervención.
El llamado a la familia y la derribación de mitos
Para dimensionar la importancia clínica y legal de la donación, la doctora Kateir Contreras Villamizar, especialista en Medicina Interna y Nefrología del Hospital Universitario San Ignacio, explicó que estos procedimientos son la respuesta médica para personas con un deterioro irreversible.
En el caso del riñón, el trasplante está indicado para pacientes con enfermedad renal crónica avanzada que necesitan reemplazar la función de sus órganos, usualmente sostenida mediante diálisis.
Frente al panorama legal, la especialista recordó un factor clave: «Actualmente en Colombia, todos somos donantes por presunción, es decir, cuando una persona cumple criterios de muerte cerebral o muerte encefálica, ya cumple inmediatamente el principal requisito». No obstante, aclaró que la ruta clínica exige que los coordinadores operativos realicen un acercamiento a los allegados para obtener su autorización final. «Es por esto que es importante hablar con nuestras familias sobre nuestra decisión personal de ser donantes», enfatizó.
La doctora Contreras también despejó dudas sobre quiénes son aptos para donar. Mientras que a un donante vivo se le exige un estado de salud óptimo y hábitos saludables para que pueda continuar su vida sin complicaciones con un solo órgano, las condiciones para los donantes fallecidos son mucho más amplias.
«Para el donante fallecido, no hay contraindicaciones absolutas para donar; por ejemplo, el haber fumado o haber tomado licor no es una contraindicación absoluta», detalló la nefróloga. Incluso los pacientes con patologías previas como hipertensión arterial o diabetes pueden ser donantes potenciales, ya que los especialistas realizan estudios exhaustivos a cada órgano para confirmar si cumplen con los criterios científicos para ser trasplantados.
Fuente: Prensa Nueva EPS










