Un nuevo hecho de sangre enluta al departamento del Valle del Cauca. Tres mujeres fueron asesinadas a tiros dentro de una vivienda en zona rural de Toro. El ataque, ocurrido el 6 de noviembre de 2026, es clasificado por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) como la masacre número 104 del año. Las víctimas fueron identificadas como Yarlin Andrea Muñoz Gutiérrez, Sulisney Muñoz Gutiérrez y María del Carmen Gutiérrez, quienes murieron en el lugar tras la incursión armada.
Disparos indiscriminados en zona rural
Según el reporte oficial, hombres armados ingresaron al inmueble y abrieron fuego de forma indiscriminada contra las tres mujeres. La Alcaldía de Toro, en cabeza del alcalde Fredy Valencia, ha ofrecido una recompensa de hasta 10 millones de pesos para quien brinde información que permita identificar y capturar a los responsables. Las autoridades no han confirmado la identidad de los agresores ni las circunstancias previas que rodearon el ataque, aunque se presume que el crimen está vinculado a disputas territoriales y economías ilegales en la región.
La zona tiene una compleja dinámica de violencia. Indepaz ha advertido que en el área confluyen grupos armados como el Frente Adán Izquierdo (perteneciente al Bloque Isaías Pardo), la estructura conocida como Los Flacos y bandas locales involucradas en el narcotráfico y el expendio de drogas. «Homicidios, amenazas y extorsiones» son las consecuencias directas que el instituto señala como resultado de las confrontaciones en esta parte del Valle del Cauca.
Contexto de violencia y alertas previas
La Defensoría del Pueblo ya había emitido alertas sobre el agravamiento de las tensiones en Toro y localidades cercanas, sin que se hubieran tomado medidas contundentes para evitar la tragedia. El municipio está bajo la jurisdicción de la Tercera División del Ejército colombiano, que tiene competencia en la seguridad del área.
«Homicidios, amenazas y extorsiones»
Indepaz, al advertir las consecuencias de las confrontaciones en la zona
Segunda masacre en menos de una semana
Este ataque se suma a una escalada de violencia que no cesa. Apenas cinco días antes, el 1 de noviembre de 2026, cuatro personas murieron y al menos 15 resultaron heridas tras la explosión de un camión en el barrio Aeropuerto de Planadas, Tolima. En aquel suceso, clasificado como la masacre número 103 del año por Indepaz, un vehículo que, al parecer, se dirigía contra una unidad militar detonó en un sector residencial, causando graves daños en varias cuadras. Entre las víctimas mortales se encontraba una menor de dos meses de edad, lo que añadió mayor consternación al balance preliminar.
El caso de Planadas se inscribe en un contexto de recomposición de actores ilegales advertido en la Alerta Temprana 016 de 2022 de la Defensoría del Pueblo, que señalaba la presencia del Bloque Central Isaías Pardo (con sus frentes Gerónimo Galeano e Ismael Ruiz), la Segunda Marquetalia, el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y bandas locales. El municipio está bajo la jurisdicción de la Quinta División del Ejército Nacional. La explosión, que afectó a civiles en su propia residencia, evidenció la crudeza de una guerra invisible que se libra en el sur del Tolima y que ahora se replica en el norte del Valle.








