Un juez de control de garantías envió a la cárcel al médico general José David Castro Giraldo, señalado por la Fiscalía de abusar sexualmente de dos niñas de 7 y 10 años durante consultas médicas realizadas en una sede de una EPS ubicada en la localidad de Antonio Nariño, en el sur de Bogotá. El galeno, quien no aceptó los cargos imputados, deberá enfrentar el proceso judicial privado de la libertad mientras se adelanta la investigación por el delito de actos sexuales abusivos con menor de 14 años agravado.
De acuerdo con el comunicado oficial de la Fiscalía General de la Nación, los hechos ocurrieron en dos eventos distintos: el primero en febrero de 2025 y el segundo en julio del mismo año. En ambas ocasiones, el médico habría utilizado su posición profesional para cometer los abusos. La investigación, a cargo de la Unidad Especial de Investigación de delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes (UENNA), logró establecer un patrón de conducta que, según el ente acusador, instrumentalizaba su investidura médica para acceder a las menores en un espacio que debía ser seguro.
El modus operandi del médico
Según detalló la Fiscalía en la audiencia de imputación, Castro Giraldo presuntamente obstruía la visibilidad de los padres o acudientes que acompañaban a las niñas durante la consulta. En algunos casos, delegaba funciones a los adultos para distraerlos mientras realizaba el chequeo físico de las menores. «El profesional recibía niñas en consulta y presuntamente obstruía la visibilidad de los padres y acudientes, o les delegaba diferentes funciones para distraerlos durante el chequeo físico, con el propósito de aprovechar ese momento para ejercer comportamientos en contra de la formación y libertad sexual de las menores de edad», indicó la Fiscalía en su comunicado.
Durante la audiencia, el fiscal del caso profundizó en el contexto de vulnerabilidad que explotaba el acusado. «Nos encontramos ante un patrón de conducta ejecutado por un profesional de la salud que instrumentalizó su investidura médica, su bata blanca y el prestigio de su profesión para acceder a las menores en un recinto que debía ser un santuario de cuidado y curación para las niñas», afirmó. Asimismo, el representante del ente acusador señaló que el médico aprovechaba «la confianza derivada de su rol profesional, la corta edad de las menores víctimas y la ubicación estratégica de los acompañantes dentro del consultorio con el propósito de impedir o dificultar que estos observaran directamente los actos que estaba ejecutando sobre estas menores».
«El profesional recibía niñas en consulta y presuntamente obstruía la visibilidad de los padres y acudientes, o les delegaba diferentes funciones para distraerlos durante el chequeo físico, con el propósito de aprovechar ese momento para ejercer comportamientos en contra de la formación y libertad sexual de las menores de edad».
Fiscalía General de la Nación, Comunicado oficial
Las agresiones salieron a la luz cuando las dos víctimas, una de 7 y otra de 10 años, contaron lo sucedido a sus familiares. En uno de los casos, la menor estaba acompañada por su padre; en el otro, por su abuela. A partir de esos relatos, las familias acudieron a las autoridades, lo que desencadenó la investigación que culminó con la captura del médico en la misma localidad de Antonio Nariño, en un operativo conjunto entre la Fiscalía y la Policía Nacional.
El juez consideró que existen suficientes elementos probatorios para imponer la medida de aseguramiento en prisión, aunque Castro Giraldo no aceptó los cargos. Las autoridades no descartan que puedan surgir nuevas denuncias relacionadas con hechos similares ocurridos en el mismo centro médico, por lo que la UENNA mantiene abierta la línea de investigación para identificar posibles otras víctimas.












