«Mega Niño se extendería hasta principios de 2027 en Colombia»

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El fenómeno de El Niño que comenzó en julio de 2025 podría extenderse hasta principios de 2027, según las proyecciones del meteorólogo Max Henríquez. Este episodio, catalogado como un “mega Niño” por su intensidad y duración, ya afecta a Colombia con un marcado déficit de lluvias, aumento de temperaturas y presión sobre el suministro de agua, la producción agropecuaria y la generación hidroeléctrica. Los meses más críticos serán octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo, periodo en el que se intensificará la escasez hídrica en varias regiones del país.

Henríquez explicó que en los últimos sesenta años se han registrado dieciocho episodios de El Niño, de los cuales seis o siete fueron intensos, pero el actual supera en anomalías de temperatura superficial del Océano Pacífico a todos los anteriores. “Según las proyecciones, este evento superará en anomalías de temperatura superficial del Océano Pacífico a los anteriores, por lo que recibe la denominación de ‘mega Niño’”, señaló el meteorólogo, citado por Infobae Colombia. La duración prevista se extiende desde julio de 2025 hasta marzo o abril de 2027, lo que implica un periodo de afectación prolongado sin precedentes recientes.

Regiones más vulnerables y menor impacto

Las zonas más golpeadas por el fenómeno serán sectores de la costa Caribe como Cesar, La Guajira y Magdalena, así como los Santanderes, Antioquia y la zona centro-oriental del país, especialmente en la región Andina. Henríquez detalló que “la selva del Amazonas, en la zona de Leticia, es especialmente vulnerable. Se prevé una disminución considerable de las lluvias hacia finales de este año y comienzos del próximo, con una reducción drástica de las precipitaciones y la presencia de olas de calor”. Además, se espera un déficit de lluvias en el segundo semestre de 2026 en la región Amazónica y en algunos sectores de la costa del Pacífico. Por el contrario, la costa Pacífica, el piedemonte llanero, los departamentos de Córdoba, Sucre, el centro y sur de Bolívar, Urabá y el occidente de Antioquia suelen experimentar un menor impacto.

“Durante este periodo, el déficit de lluvias se intensifica en algunas regiones, lo que genera la mayoría de los problemas asociados a la escasez de agua, como la pérdida de cultivos, la disminución del nivel de los embalses y la muerte de animales”, agregó el experto. Estos efectos ya se están sintiendo en el país, con episodios de racionamiento de agua que recuerdan lo ocurrido en Bogotá durante el último evento de El Niño.

Impacto en la salud pública

El médico Camilo Prieto, de la Universidad Javeriana, advirtió sobre los riesgos sanitarios asociados al fenómeno. “Existen varios tipos de enfermedades asociadas al fenómeno de El Niño. Un grupo incluye aquellas relacionadas con el incremento de la temperatura, como los golpes de calor, que se producen cuando las personas se exponen a temperaturas elevadas. Los adultos mayores y los niños menores de cinco años son los más susceptibles a desarrollar golpes de calor”, explicó Prieto. Estos golpes pueden desencadenar complicaciones graves, como infartos agudos de miocardio y eventos cerebrovasculares, que pueden poner en riesgo la vida.

Además, el especialista señaló que la reducción de la oferta hídrica y la menor disponibilidad de agua potable ya han llevado a episodios de racionamiento en el país. “Con respecto al agua, el fenómeno de El Niño genera una reducción de la oferta hídrica y menor disponibilidad de agua potable. Esta situación ya se ha presentado en Colombia, con episodios de racionamiento, como ocurrió en Bogotá durante el último evento de El Niño”, recordó Prieto. También se espera un aumento de enfermedades respiratorias por la mala calidad del aire y más casos de infecciones transmitidas por vectores, agravando la carga sobre el sistema de salud pública.

“La duración de los fenómenos de El Niño varía, pero el actual comenzó en julio y se prevé que se extienda hasta marzo o abril de 2027. Los meses más críticos son octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo. Durante este periodo, el déficit de lluvias se intensifica en algunas regiones, lo que genera la mayoría de los problemas asociados a la escasez de agua, como la pérdida de cultivos, la disminución del nivel de los embalses y la muerte de animales.”

Max Henríquez, meteorólogo

Las proyecciones indican que el periodo crítico durará varios meses, con impacto directo en el abastecimiento de agua, los cultivos y la ganadería. Los riesgos de incendios forestales también se incrementarán, especialmente en las regiones más secas. Henríquez insistió en que “la selva del Amazonas, en la zona de Leticia, es especialmente vulnerable” y que se prevé una disminución drástica de las lluvias hacia finales de 2026 y comienzos de 2027, con olas de calor que podrían agravar la situación en esa biodiversa región. Ante este panorama, las autoridades y la ciudadanía deben prepararse para un evento climático excepcional que marcará un antes y un después en los registros históricos del país.

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