El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, lanzó una advertencia sin precedentes durante la convención de banqueros en Cartagena: Colombia podría enfrentar una crisis de pago si no se estabiliza la deuda pública. Para evitarlo, el funcionario anunció un plan de ajuste fiscal dividido en tres fases, que incluye la radicación de una ley de rescate económico en el Congreso a finales de septiembre. La declaración se produce tras conocerse que los documentos presentados al legislativo revelan un panorama más crítico de lo que se había estimado inicialmente.
Gómez explicó que, de no tomar medidas, la deuda pública alcanzaría el 82 % del Producto Interno Bruto al finalizar el gobierno, un nivel que desencadenaría una crisis de pagos de proporciones monumentales. La meta es estabilizarla alrededor del 64 %. Como muestra de la urgencia, el dólar subió más de 50 pesos este viernes, superando la barrera de los 3.200 pesos, señal de que los mercados siguen de cerca la situación. El ministro aseguró que aún hay un margen de espera y anunció reuniones con analistas para explicar los detalles del plan fiscal.
Un plan en tres fases para evitar el abismo
La primera fase consiste en un nuevo presupuesto para 2027, que asciende a 635 billones de pesos, 60 billones más que la propuesta anterior, con necesidades de deuda por 238 billones de pesos. La segunda fase será presentada este sábado en el Consejo de Ministros: un recorte de gasto de 21,9 billones de pesos para 2026, además de la destinación de 4 billones del presupuesto actual para atender la emergencia por el terremoto del 10 de agosto. La tercera fase, la ley de rescate económico, contempla recortes adicionales por cerca de 40 billones de pesos y la creación de nuevos ingresos para la reconstrucción.
«Si no hacemos nada, la deuda pública llegaría, pues, al 82 % al finalizar el gobierno. Antes de eso, tendríamos una crisis de pago de proporciones monumentales, monumentales. Entonces, es la realidad: o caminamos en la buena dirección o vamos al abismo. Yo sé que suena un poco pesado, pero no deja de ser cierto».
Miguel Gómez, ministro de Hacienda
El ministro subrayó que la ley de rescate es necesaria porque muchos gastos están amarrados a leyes existentes, lo que impide recortarlos sin modificar la normativa. “Hoy en día, todavía tenemos muchos gastos que están amarrados a las leyes, por eso necesitamos una ley. Porque si no cambiamos la ley, pues no podemos disminuir esos gastos que hoy en día son rentas, por ejemplo, destinación específica que generan mucha rigidez y que aumentan mucho el gasto, y en este momento necesitamos es adelgazar el Estado”, afirmó Gómez. La iniciativa se conectará con el Plan Nacional de Desarrollo que llegará al Congreso en febrero, e incluirá fusiones de entidades y un adelgazamiento general del aparato estatal.
Entre las propuestas, el ministro planteó discutir qué gastos deben tener protección constitucional y la posible eliminación de exenciones tributarias, aunque dejó claro que no se tocará el IVA de la canasta familiar. Gómez pidió respaldo del sector privado, el Congreso y el gabinete para sacar adelante el plan, advirtiendo que es la única manera de evitar el abismo fiscal que se avecina. La reacción inicial de los mercados, con el dólar al alza, sugiere que la credibilidad del ajuste será puesta a prueba en las próximas semanas.










