Más de 3.000 ballenas jorobadas llegan al Pacífico colombiano para temporada de cría

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El Pacífico colombiano se prepara para recibir a uno de los espectáculos naturales más imponentes del mundo: la llegada de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), que desde junio y hasta octubre emprenden una migración de aproximadamente 8.500 kilómetros desde la Antártida para reproducirse y criar a sus ballenatos en las aguas cálidas de la costa colombiana. Más de 3.000 ejemplares arriban cada año a esta región, convirtiendo al país en un destino privilegiado para el avistamiento, con un pico de actividad durante el mes de agosto, aunque algunos ejemplares pueden permanecer hasta diciembre, según informaron el Ministerio de Ambiente y Parques Nacionales Naturales.

Nueve destinos reconocidos internacionalmente ofrecen la posibilidad de observar a estos cetáceos en su hábitat natural. Entre ellos destacan Bahía Málaga, en el Valle del Cauca; los municipios chocoanos de Nuquí, Bahía Solano y el Golfo de Tribugá; la Isla Gorgona, en el Cauca; las costas de Nariño, como Tumaco y Pizarro; Guapi, en el Cauca; y los parques nacionales naturales Utría y Sanquianga. El acceso varía según el lugar: para Bahía Málaga se viaja por vía terrestre o aérea hasta Buenaventura y luego en lancha; a Nuquí se llega en vuelos desde Medellín o Quibdó; mientras que a Isla Gorgona se accede mediante vuelo a Guapi o Buenaventura y posterior lancha.

Riqueza en biodiversidad y cifras del fenómeno

Bahía Málaga, uno de los puntos más emblemáticos, recibe anualmente más de 3.000 ballenas jorobadas y alberga cerca de 1.396 especies, entre moluscos, aves, reptiles y mamíferos acuáticos. Por su parte, Isla Gorgona, santuario de vida silvestre, cuenta con 11 especies de ballenas y delfines, 12 clases de arrecifes de coral y más de 700 especies de flora, lo que la convierte en un laboratorio natural de primer orden. Estas cifras, destacadas por el Ministerio de Ambiente (@MinAmbienteCo), reflejan la importancia de la conservación de estos ecosistemas marinos para garantizar la continuidad del fenómeno migratorio.

El avistamiento se realiza bajo estrictas normas de protección. Las embarcaciones autorizadas operan entre las 8:00 a. m. y las 4:00 p. m., con los mejores momentos al amanecer y al atardecer, cuando el mar está más tranquilo. Se permite un máximo de 20 embarcaciones simultáneas y no más de 5 por grupo de ballenas, con el fin de no alterar el comportamiento de los cetáceos. En Isla Gorgona, por políticas de conservación, el avistamiento es exclusivamente desde tierra, y en todos los casos se exige la presencia de guías certificados que mantengan una distancia prudente. Las autoridades recomiendan paciencia a los turistas, ya que el clima y el comportamiento animal pueden impedir el avistamiento en algunas oportunidades. Desde las principales ciudades del país, agencias de viajes ofrecen paquetes que incluyen traslados y alojamiento para vivir esta experiencia única en el Pacífico colombiano.

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