La Agencia Nacional de Tierras (ANT) entregó a campesinos de Tuluá, Valle del Cauca, más de 400 hectáreas que pertenecieron al capo del cartel del Norte del Valle, José Orlando Henao Montoya, alias «El hombre del overol». En total, fueron recuperadas 408 hectáreas distribuidas en cuatro predios que estuvieron vinculados a familiares del fallecido narcotraficante en procesos por lavado de activos y ocultamiento de bienes. Los terrenos, que estaban siendo administrados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), habían sido invadidos por terceros antes de que la ANT realizara las verificaciones correspondientes para su entrega a comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas de la región.
Los predios recuperados son El Gorrón, con más de 84 hectáreas; El Pital, que abarca 80.6 hectáreas; la hacienda La Mona, con más de 144 hectáreas; y La Peva, que completa el conjunto de 408 hectáreas. Adicionalmente, en la hacienda La Milena fueron identificadas cerca de 30 familias que habitaban el lugar. La zona se caracteriza por el predominio del cultivo de caña de azúcar y mantiene una relación de convivencia con el Ingenio San Carlos, que ha brindado apoyo en materia de agua potable a las comunidades asentadas en estos territorios.
Un capo sanguinario y sus propiedades recuperadas
José Orlando Henao Montoya fue líder del cartel del Norte del Valle y considerado uno de los capos más sanguinarios de Colombia. Tomó el control de las rutas del narcotráfico tras la caída de los hermanos Rodríguez Orejuela, fundadores del cartel de Cali. Henao Montoya fue asesinado en 1998 en la cárcel La Modelo de Bogotá por José Manuel Herrera Buitrago, alias «El inválido», hermano de ‘Pacho’ Herrera, quien a su vez había sido asesinado por Henao Montoya apenas ocho días antes. Las investigaciones confirmaron que las propiedades estuvieron vinculadas con familiares del capo que también hicieron parte del cartel, en procesos por lavado de activos que permitieron su posterior recuperación por parte del Estado.
«Para los líderes afrodescendientes, la recuperación de estos terrenos representa el fruto de años de resistencia y organización»
Marco Antonio Mosquera Sánchez, coordinador zonal del Frente Nacional Afrocolombiano
La entrega de estas tierras responde al interés de organizaciones afrodescendientes como el Consejo Comunitario de Buga, Guavitas y Guacarí, que han trabajado de la mano con la ANT para devolver una función social y productiva a los terrenos que antes pertenecían al narcotráfico. Con esta acción, el Estado busca resarcir el daño causado por el crimen organizado en la región y garantizar que las comunidades históricamente marginadas puedan acceder a la tierra para su desarrollo económico y social.












