Mujer confronta en plena misa a acólito que se masturbó desde ventana en Bogotá

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En medio de una eucaristía celebrada el domingo 13 de septiembre en el conjunto residencial Las Ceibas, en la localidad de Engativá, noroccidente de Bogotá, una mujer interrumpió la ceremonia para encarar a un acólito y al sacerdote oficiante. Catalina Escobar, residente del sector, señaló directamente al hombre que colabora en la misa como el responsable de un acto de exhibicionismo ocurrido dos días antes, cuando ella caminaba cerca del conjunto y, según su denuncia, el sujeto le mostró su miembro viril desde la ventana de un apartamento y comenzó a masturbarse. La denunciante no solo confrontó al acólito, sino que también acusó al sacerdote de encubrimiento por no haber tomado medidas ante denuncias previas de otras mujeres.

El episodio que desencadenó la protesta pública ocurrió el viernes 11 de septiembre al mediodía. Catalina Escobar transitaba por la manzana 28 del sector Ciudadela Colsubsidio cuando, según relató, un hombre que posteriormente identificó como el acólito que asiste a misa todos los domingos, la observó desde una ventana y perpetró el acto obsceno. La mujer decidió grabar un video y difundirlo en redes sociales, además de acudir al CAI de la zona y publicar la denuncia en un grupo de Facebook de residentes. La reacción fue inmediata: decenas de mujeres comenzaron a escribirle relatando experiencias similares con el mismo hombre, algunas de ellas ocurridas años atrás.

Testimonios que se acumulan y una comunidad que exige respuestas

Entre los mensajes que recibió Catalina Escobar, una mujer narró que cuando tenía aproximadamente 13 años y vivía en el mismo edificio, el acólito llegó hasta la puerta de su apartamento con un libro de contenido sexual e intentó ingresar. En ese entonces, la joven denunció el hecho, pero no hubo ninguna consecuencia. Otras mujeres describieron cómo el hombre las perseguía en bicicleta mientras se masturbaba, incluso frente a niñas que practicaban voleibol o patinaban en espacios comunes del conjunto. «Hay testimonios que dicen que las ha perseguido en cicla acosándolas, que les ha sacado el pene en varias ocasiones masturbándose», afirmó Escobar durante la confrontación en la eucaristía, dirigiéndose directamente al sacerdote: «Y usted es cómplice porque usted ya sabe».

La denunciante intentó seguir los canales formales antes de hacer público el caso. Se presentó en el CAI de la zona y habló con el administrador del conjunto residencial, pero en ambos casos asegura que no obtuvo respuesta ni apoyo. «Nadie, ni la Policía, ni nadie me prestó atención», declaró Catalina. Ante la falta de reacción institucional, optó por «boletear» al presunto acosador en las redes sociales, una decisión que buscaba visibilizar el acoso sexual recurrente en el sector y presionar a las autoridades. Durante la misa del domingo, el sacerdote subió el volumen de la música y restó importancia a la denuncia; solo una de las asistentes pidió que el acólito se retirara del lugar.

«Quiero comentarles algo que me pasó personalmente a mí y que acá hay muchas mujeres que también han sido víctimas. Es importante que lo sepan, porque acá hay mujeres adultas, hay niños y hay personas vulnerables. El día viernes por el mediodía, yo iba pasando por el conjunto de Las Ceibas cuando este señor presuntamente me sacó el pene y empezó a masturbarse»

Catalina Escobar, denunciante

El acólito vive en la misma zona, supuestamente con su abuela, quien en ocasiones anteriores habría argumentado que él padece un problema de salud mental. Pese a los antecedentes, el hombre continúa asistiendo a la eucaristía cada domingo en la manzana 28, lo que genera un ambiente de temor entre los residentes. «No quiero que otras personas pasen lo que yo pasé y los niños tengan que protegerlos de estos abusadores», concluyó Catalina Escobar, quien ahora espera que la denuncia pública, respaldada por decenas de testimonios, impulse una investigación y medidas concretas por parte de las autoridades locales y la Iglesia católica en la localidad de Engativá.

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