La muerte de Yenifer García Valencia, una mujer de 33 años, ocurrida el pasado 15 de agosto de 2026 mientras era sedada en su propia vivienda para completarse un tatuaje en la espalda, tiene en vilo a las autoridades de Bogotá. La Fiscalía General de la Nación investiga un posible homicidio, pues los medicamentos, al parecer ketamina y midazolam, fueron administrados por vía intravenosa en un entorno no hospitalario y por una persona que, según la familia, no era un anestesiólogo sino un auxiliar de enfermería o alguien vinculado al área de la salud sin la debida acreditación.
El tatuador llegó a la residencia, ubicada en la localidad de Rafael Uribe Uribe, a las 9:35 de la mañana de ese sábado. La víctima había contratado la sedación para soportar el dolor del procedimiento, que se realizaba en tres sesiones y aquella era la tercera y última. Sin embargo, durante la aplicación de los fármacos, la mujer presentó una reacción adversa que le causó la muerte en el lugar. La hermana de Yenifer, en declaraciones a Caracol Radio, relató con angustia lo que supo sobre la dosificación: «Tengo entendido que no le puso una sola vez, sino cada vez que ella decía que le seguía doliendo. Solamente se encontraron como dos clases de medicamento, y él dijo que solamente había puesto uno que dicen que con eso se procesa el tusi o que eso es anestesia ya para animales».
«Tengo entendido que no le puso una sola vez, sino cada vez que ella decía que le seguía doliendo. Solamente se encontraron como dos clases de medicamento, y él dijo que solamente había puesto uno que dicen que con eso se procesa el tusi o que eso es anestesia ya para animales».
Hermana de Yenifer García, declaración a Caracol Radio
El abogado de la familia, Sebastián Gómez, afirmó que hubo una captura en flagrancia, pero los involucrados quedaron en libertad y hasta el momento se desconoce el paradero del presunto responsable. Una médica consultada por el medio sugirió que la muerte pudo deberse a una sobredosis, posiblemente «se le fue la mano» a quien administró la sedación, y que la paciente debió ser intubada, un procedimiento imposible de realizar en un domicilio particular. La Secretaría de Salud de Bogotá recordó que los tatuajes no pueden hacerse en viviendas y que solo profesionales de la salud en entornos hospitalarios pueden aplicar medicamentos anestésicos, por lo que se investiga una posible violación a las normas sanitarias.
Las consecuencias legales
La investigación penal se centra en el delito de homicidio, cuya pena prevista en Colombia oscila entre 17 y 37 años de prisión. La Fiscalía deberá determinar si quien administró los medicamentos actuó con dolo o culpa, y si su condición de auxiliar de enfermería o persona vinculada al área sin título de anestesiólogo agrava la responsabilidad. Mientras tanto, la familia de Yenifer García clama por justicia y por el esclarecimiento de los hechos que terminaron con la vida de una mujer que, en busca de embellecer su cuerpo, encontró la muerte en su propia casa.










