Niña de 12 años asesinó a puñaladas a su vecina en Granada, Meta por celos

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Un crimen que ha consternado al municipio de Granada, Meta, tuvo lugar la noche del 19 de julio de 2026, cuando Emily Tatiana Morales Hoyos, de 14 años, fue asesinada a puñaladas por su vecina, una niña de 12 años, en un ataque que, según la familia, fue motivado por celos. Jonathan Hoyos, tío de la víctima, reveló detalles escalofriantes del hecho, ocurrido cerca de las 10:30 p.m. en el sobrejardín de la vivienda de la menor, ubicada en el barrio donde ambas residían. La presunta agresora, tras una aparente amistad con Emily, la atacó por la espalda sin mediar palabra, propinándole cuatro puñaladas fatales, dos en la cabeza, una en el pulmón y una que le seccionó la arteria del corazón.

Según el relato de Jonathan Hoyos, quien había asumido la custodia de su sobrina durante los últimos tres años por razones económicas, el móvil del crimen estaría relacionado con los celos que la menor de 12 años sentía porque el exnovio de Emily, un adolescente de 14 años, aún mantenía interés en ella. “Al parecer, esta muchachita se pone celosa porque el muchachito sigue sintiendo cosas por mi sobrina. Incluso hay varios chats en donde se evidencia eso”, declaró el tío a los medios. La familia descubrió estas amenazas previas al revisar el celular de Emily después del crimen, lo que confirmó sus sospechas sobre la tensión que existía entre ambas menores. El exnovio de la víctima ahora es investigado como presunto cómplice y, al haber cumplido los 14 años, la edad de imputabilidad penal en Colombia, podría ser vinculado formalmente a un proceso judicial.

Jonathan Hoyos describió con crudeza las imágenes de seguridad que captaron el momento del ataque. “Ella viene como una loca, literalmente la coge de espaldas, la coge del cabello, le da dos puñaladas en la cabeza, una en el pulmón y una que le coge la arteria del corazón”, relató, añadiendo que antes del suceso ya había notado comportamientos extraños en su sobrina, a quien veía “apagada” y con problemas de atención en el colegio. El tío también recordó su propia intuición sobre la peligrosidad de la vecina: “La miraba pasar por la casa, pero es ese tipo de personas que a usted le genera mucha desconfianza. Yo sí le decía a Tatis: ‘Esa muchachita no me cae bien porque me genera incomodidad, como algo raro’”. Emily, sin embargo, minimizaba las advertencias, asegurando que la niña era solo una amiga.

Impunidad y frustración familiar

Uno de los aspectos que más ha indignado a la familia es la imposibilidad de que la presunta agresora enfrente la justicia penal. El fiscal de Villavicencio informó a los familiares que no se puede avanzar penalmente contra la niña de 12 años, ya que no alcanza la edad mínima de responsabilidad penal. “Mi otra sobrina, hija de mi hermana dice: ‘Tío, cuando yo crezca, yo le voy a hacer lo mismo, lo que ella le hizo a mi hermana’. ¿Qué me tocó hacer a mí? Conseguir psicólogos clínicos. ¿Usted cree que mi sobrina no va a crecer con ese pensamiento después de lo que hizo esta loca?”, denunció Jonathan Hoyos, visiblemente afectado por las consecuencias psicológicas que el crimen ha dejado en su familia.

La situación se agravó cuando, el mismo día en que el tío viajó a reclamar el cuerpo de Emily a Medicina Legal, la familia de la presunta agresora abandonó el barrio. Jonathan Hoyos también señala a la madre de la menor como sospechosa de encubrimiento, al asegurar que presuntamente estuvo presente en el lugar del crimen o llegó inmediatamente después, llevándose el arma homicida y ocultando pruebas. Tanto la niña de 12 años como el exnovio de 14 años se encuentran bajo custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), mientras la madre de Emily y una sobrina de 7 años que presenció el ataque reciben acompañamiento psicológico para intentar superar la traumática experiencia.

«La miraba pasar por la casa, pero es ese tipo de personas que a usted le genera mucha desconfianza, ¿sabe? Como la vibra, dicen por ahí. Yo sí le decía a Tatis: ‘Esa muchachita no me cae bien porque me genera incomodidad, como algo raro’. Yo sentía algo raro y ella me decía: ‘Ay, tío, no sea cansón, no pasa nada, ella es una amiga’»

Jonathan Hoyos, tío de la víctima

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