Ojo seco: médico colombiano propone compresas de manzanilla para aliviar el ardor

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El médico colombiano Oswaldo Restrepo, reconocido por su labor divulgativa en YouTube, ha encendido las alarmas sobre un problema que afecta a millones de personas: la resequedad ocular. En un video publicado en su canal, el galeno explicó que el ardor y el lagrimeo excesivo no siempre son simples síntomas de fatiga, sino que pueden deberse a un bloqueo en las glándulas de Meibomio, encargadas de producir el aceite lubricante que protege la superficie del ojo. Como solución, propuso un remedio casero con compresas tibias de manzanilla que, aplicado durante dos semanas, podría restaurar la salud visual de quienes sufren esta molestia.

Un escudo perdido

Según Restrepo, la clave está en entender que la lágrima no es solo agua. “Tu ojo necesita estar cubierto todo el tiempo por una lágrima perfecta. Pero la lágrima no es solo agua. Si fuera solo agua, se evaporaría en dos segundos con el calor del cuerpo o incluso con el viento”, explicó el médico. El aceite natural que producen las glándulas de Meibomio, diminutas estructuras ubicadas en el borde de los párpados, evita que la lágrima se evapore. Sin embargo, factores como el envejecimiento y el uso prolongado de pantallas de celulares, computadores y televisores, sin parpadear, espesan ese aceite hasta convertirlo en una especie de mantequilla dura que tapa la salida de las glándulas. “Como no hay aceite, el agua de tu lágrima se evapora apenas abres el ojo. El ojo se queda sin escudo, se inflama, te arde y, en un intento desesperado por defenderse, el cerebro manda chorros de agua pura. Por eso, irónicamente, el ojo seco muchas veces es un ojo que llora agua que no humecta”, afirmó.

El médico advirtió que el lagrimeo paradójico, ese llanto repentino que no alivia la sequedad, es una señal clara de que el escudo protector se ha perdido. “Si tus ojos están secos, te lloran solos de la nada o te arden con frecuencia, eso no es solo fatiga. Tus ojos están perdiendo su escudo protector y se está quedando completamente desierto”, sentenció.

El remedio casero paso a paso

Frente a este problema, Restrepo propuso un protocolo sencillo que cualquier persona puede realizar en casa. El primer paso es preparar una infusión de manzanilla, bien concentrada, y luego filtrarla para evitar residuos. Con el líquido tibio, se humedecen gasas estériles o un paño limpio, que se colocan sobre los ojos cerrados durante cinco minutos. “El calor de la compresa va a derretir esa mantequilla que tapaba las glándulas de tus pestañas y la manzanilla desinflamará los párpados”, explicó. Tras retirar la compresa, viene el masaje: con la yema de los dedos, se debe presionar suavemente el borde de los párpados. En los superiores, el masaje se dirige hacia abajo; en los inferiores, hacia arriba. “Esto ayudará a expulsar el aceite atrapado”, indicó. El proceso debe repetirse todas las noches durante dos semanas.

Además, el médico recomendó la llamada regla 20-20-20: cada veinte minutos frente a una pantalla, se debe levantar la mirada hacia un punto muy lejano durante veinte segundos y, durante ese tiempo, parpadear voluntariamente de forma lenta diez veces. “Obliga a tus ojos a cerrarse completamente para que el aceite natural de los párpados se distribuya por toda la superficie ocular”, precisó.

“Cada veinte minutos que pases viendo el celular o la televisión, levanta la mirada hacia un punto muy lejano durante veinte segundos y parpadea voluntariamente de forma lenta diez veces. Obliga a tus ojos a cerrarse completamente para que el aceite natural de los párpados se distribuya por toda la superficie ocular”.

Oswaldo Restrepo, médico colombiano

Errores que agravan el problema

Restrepo también alertó sobre prácticas comunes que empeoran la sequedad ocular. Frotarse los ojos con fuerza puede dañar la córnea y los vasos sanguíneos. Usar gotas para quitar el enrojecimiento de forma indiscriminada genera un efecto rebote que intensifica el enrojecimiento. Aplicar agua del grifo o soplar los ojos son acciones igualmente perjudiciales. El médico subrayó que el remedio casero está diseñado para la resequedad común; si aparecen secreción amarilla o verdosa, dolor intenso, pérdida repentina de la visión o enrojecimiento severo tras un golpe, se debe acudir de inmediato a un oftalmólogo. La salud visual, recordó, no admite descuidos ni remedios improvisados cuando hay signos de infección o lesión grave. Con pequeños cambios de hábitos y una rutina nocturna de compresas tibias, muchos pacientes podrían recuperar la humectación natural de sus ojos y decir adiós al ardor y la sequedad que tanto incomodan en la era de las pantallas.

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