El terremoto de 7,4 grados que sacudió el Pacífico y el Eje Cafetero el pasado 10 de agosto, con epicentro en Chocó y un saldo trágico de más de 280 muertos, ha dejado una secuela inmediata en el fútbol colombiano: América de Cali, Once Caldas y Deportivo Pereira buscan con urgencia estadios alternativos para la reanudación del torneo prevista para el 19 de agosto. La Dimayor, en cabeza de su presidente Carlos Mario Zuluaga, activó las gestiones con los clubes y las alcaldías para que los partidos de Liga BetPlay y Copa Colombia puedan disputarse mientras se reparan las sedes afectadas. El Pascual Guerrero, el Palogrande y el Hernán Ramírez Villegas sufrieron daños de diversa consideración y no están en condiciones de recibir público ni partidos profesionales en el corto plazo.
Bogotá, Medellín, Armenia y Yopal aparecen como opciones
América de Cali, que tenía programado recibir a Fortaleza en la fecha 5 de la Liga BetPlay, evalúa la posibilidad de jugar como local en el estadio El Campín de Bogotá. Así lo confirmó Carlos Mario Zuluaga al señalar que “se está pensando la posibilidad de que pueda jugar algunos partidos aquí en Bogotá”. El conjunto escarlata ya conoce esa cancha: allí venció 2–0 al Internacional de Bogotá en el semestre anterior. Por su parte, Once Caldas y Deportivo Pereira analizan las alternativas que ofrecen Medellín, Armenia y Yopal. Este último, el estadio Santiago de las Atalayas, ya fue utilizado por el Pereira como sede en el primer semestre de 2026. La Dimayor mantiene comunicación permanente con los clubes para definir a qué escenarios se trasladarán los compromisos.
“Se está pensando la posibilidad de que pueda jugar algunos partidos aquí en Bogotá”
Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor
La situación del estadio Palogrande es crítica: las autoridades de Manizales notificaron a la Dimayor que no estará disponible durante todo el mes de agosto. “Manizales nos ha manifestado que no contemos con el estadio en agosto, pero que estará disponible en septiembre”, explicó Zuluaga. En Pereira la incertidumbre es mayor porque el Hernán Ramírez Villegas arrastraba obras pendientes desde antes del terremoto. “Pereira se había comprometido a entregar el estadio el 1 de agosto, tengo entendido que hay obras pendientes, es necesario mirar si hay daños, deberían entregarlo para la fecha que estipulamos”, agregó el directivo.
En Cali, el secretario del Deporte y la Recreación, Alexander Camacho, fue tajante: “Debemos hacer un análisis de las infraestructuras deportivas en la ciudad y que no tengan afectaciones. Por el momento, el Pascual no está habilitado para jugar”. En una declaración más amplia, Camacho precisó que “en este momento, los escenarios de alto rendimiento en la ciudad no se encuentran habilitados para su uso. Estamos haciendo una revisión inicial y luego un análisis más técnico”. Los daños en el Pascual Guerrero incluyen vidrios rotos, afectaciones en la fachada y en el mural dedicado a Adrián Ramos, aunque estructuralmente no se reportan fallas graves.
“Debemos hacer un análisis de las infraestructuras deportivas en la ciudad y que no tengan afectaciones. Por el momento, el Pascual no está habilitado para jugar”
Alexander Camacho, secretario del Deporte y la Recreación de Cali
La suspensión del fútbol colombiano fue inmediata tras el sismo, que dejó más de 280 fallecidos en regiones como Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero. La reanudación está fijada para el 19 de agosto, pero los tres clubes afectados deberán actuar rápido para garantizar sus respectivas localías. América de Cali, Once Caldas y Deportivo Pereira no solo enfrentan el reto deportivo de retomar la competencia, sino también el desafío logístico de mudar sus partidos a plazas que están a cientos de kilómetros de su público. El partido de ida de los octavos de final de la Copa Colombia entre América y Pereira también quedó suspendido y deberá reprogramarse con una de estas sedes alternativas.










