Padre de Luis Díaz revela traición de allegado que facilitó su secuestro de 12 días

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Mane Díaz, padre del destacado futbolista colombiano Luis Díaz, reveló en una impactante confesión que fue traicionado por una persona de su círculo cercano y laboral, quien facilitó su secuestro ocurrido en octubre de 2023 en una zona rural del fondo de la selva en Colombia. El secuestro duró 12 días y comenzó cuando lo citaron a una supuesta reunión pendiente, pretextando un encuentro de confianza, pero fue interceptado por hombres armados que lo obligaron a subir a su propio vehículo mientras el traidor desaparecía.

A pesar de rumores previos que advertían sobre un posible secuestro, como «Profe, cuídese» o «lo van a secuestrar», Mane Díaz depositó una confianza total en esta persona, a quien consideraba como un hijo. Inicialmente pensaron que se trataba de un simple atraco, pero rápidamente se convirtió en una pesadilla al darle una ruta que lo llevó al fondo de la selva, un infierno donde uno no sabe si regresa o no. No hubo agresiones físicas, pero el impacto emocional fue profundo, con un reencuentro cargado de emoción junto a su familia al ser liberado.

La traición descubierta y el perdón sin rencor

En la entrevista concedida a la Revista Semana, Mane Díaz detalló cómo, tras su liberación, descubrieron que al traidor le habían cogido el teléfono, donde se hallaban todas las conversaciones, videos y detalles sobre cómo se iba a pagar el rescate, evidenciando su rol clave en la entrega. Pese a todo, aceptó las disculpas del implicado sin guardar rencor, diciéndole: «Yo te disculpo, pero piensa bien en tu familia y en lo que vas a hacer». Esta revelación generó una fuerte reacción nacional e internacional, y podría haber influido en su liberación.

«Confié en él como en un hijo y me vendió».

Mane Díaz, padre del futbolista Luis Díaz

«Nosotros jurábamos que era un atraco».

Mane Díaz, padre del futbolista Luis Díaz

El padre de Lucho Díaz extrajo una lección dura de esta experiencia: «La confianza no se le puede brindar toda a nadie» y «Cuando alguien te dice ‘pila’, hay que pararle bola», reflexionando sobre ignorar las advertencias pese a los rumores que ya circulaban. Su testimonio no solo cierra un capítulo doloroso, sino que resalta la vulnerabilidad incluso en círculos de absoluta confianza.

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