La candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, lanzó duras acusaciones contra el presidente Gustavo Petro y su gobierno, señalándolos de intervenir activamente en la contienda electoral mediante el financiamiento de campañas, el uso de recursos públicos y un presunto pacto con grupos criminales para torcer la voluntad popular en favor del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. En una entrevista con Infobae Colombia, Valencia denunció que nunca antes se había visto a ministros hacer proselitismo en las regiones, como ocurre según ella con el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien ya enfrenta una investigación de la Procuraduría por sus declaraciones en un evento oficial en Coyaima, Tolima.
La senadora y aspirante presidencial afirmó que el propio gobierno está financiando directamente las tarimas de los candidatos oficialistas y puso como ejemplo el caso de Iván Cepeda, quien, según Valencia, ni siquiera ha reportado el valor de las tarimas utilizadas en un acto en Barranquilla ante la autoridad electoral. “Nunca antes el propio Gobierno había financiado las tarimas de los candidatos. El candidato Cepeda ni siquiera ha reportado el valor de las tarimas en sus costos de campaña. Aquí están ocurriendo cosas preocupantes”, declaró la candidata del uribismo. Además, advirtió que en municipios apartados del país, grupos ilegales están obligando a la población a votar por Cepeda y que la respuesta del Ejecutivo es liberar más delincuentes, mencionando a miembros de la estructura criminal de Medellín y al Clan del Golfo.
La sombra de un pacto con la criminalidad
Paloma Valencia fue contundente al señalar que “el Gobierno hizo un pacto con la criminalidad que hoy les permite gozar del apoyo de grupos criminales para ganar las elecciones”. Cuestionó que la única reacción de Iván Cepeda ante estas denuncias haya sido publicar en la red social X un rechazo a esos apoyos, lo que calificó como una vergüenza nacional. La candidata del Centro Democrático insistió en que el fraude de este gobierno no ocurre en la Registraduría, sino en los territorios, con recursos públicos y con la presión armada de grupos ilegales que buscan torcer la voluntad electoral.
“El presidente no ha hecho sino participar en política, él y todo su gobierno. Lo que vemos en Colombia es vergonzoso. Nunca antes se había visto a ministros yendo a las regiones a hacer campaña por sus candidatos, como el ministro de Salud”.
Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático
En el marco de sus críticas a la política de Paz Total del gobierno Petro, Valencia aseguró que esa estrategia ha provocado más de cuarenta mil homicidios, de los cuales veintiún mil corresponden a jóvenes. “Este país está perdiendo a su juventud”, afirmó. Como propuesta para su eventual gobierno, la candidata del Centro Democrático prometió una política de seguridad integral basada en desmantelar la Paz Total, pero siempre en el marco de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. “Nuestra política de seguridad es la seguridad total y comienza por desmantelar la paz total de Iván Cepeda, que ha llevado a más de cuarenta mil homicidios, de los cuales veintiún mil son jóvenes”, explicó.
“Debemos ser claros: el fraude de este Gobierno ocurre no en la Registraduría, sino en los territorios y con recursos públicos, donde los grupos ilegales presionan y el dinero público se usa para torcer la voluntad electoral y financiar esa campaña”.
Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático
Las declaraciones de la senadora se dan en el fragor del proceso electoral colombiano, donde la contienda entre Iván Cepeda y Paloma Valencia representa dos visiones opuestas de país. Mientras la candidata del Centro Democrático arremete contra el oficialismo por un supuesto uso clientelista y criminal del Estado, el gobierno Petro ha defendido su política de Paz Total como un camino hacia la reconciliación. La Procuraduría, por su parte, ya abrió investigación al ministro de Salud por sus actuaciones en Coyaima, un municipio del Tolima donde el proselitismo político se mezcla con las tensiones propias de la campaña presidencial.












