Una nueva encuesta de intención de voto para las elecciones presidenciales de Colombia plantea dos posibles escenarios de segunda vuelta con márgenes ajustados, revelando la persistente polarización territorial que caracteriza al electorado nacional. En el primer caso, la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia alcanza un 44,89% de apoyo frente al congresista del Pacto Histórico Iván Cepeda, quien obtiene un 39,57%, con un 11,45% de voto en blanco y un 4,09% de indecisos. En el segundo escenario, Cepeda supera al abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella con un 42,37% contra un 35,97%, mientras el voto en blanco llega al 11,77% y los indecisos al 9,89%.
La medición, de la cual no se ha revelado la encuestadora, el tamaño de la muestra ni el margen de error, refleja que Colombia mantiene divisiones profundas según región, edad y nivel socioeconómico, similares a las observadas en comicios recientes. Los mejores resultados de Valencia se concentran en Antioquia, con un 50,67%; en el Eje Cafetero, con un 47,89%; y en la Costa Caribe, con un 46,22%. Por su parte, Cepeda encuentra su mayor respaldo en Bogotá, con un 41,69%, y en el sur occidente del país, con un 41,70%. Esta distribución revela una base sólida de centroderecha en el noroccidente y la costa, mientras que la izquierda se consolida en la capital y el suroccidente.
Una porción clave de electores aún indecisa
El alto porcentaje de voto en blanco y de indecisos en ambos escenarios —que supera el 15% en conjunto en el segundo— podría ser determinante para definir al ganador, especialmente en una contienda que promete ser cerrada. La porción de ciudadanos que no se inclina por ninguna de las opciones o que opta por no respaldar a ningún candidato representa un desafío para las campañas, que deberán enfocar sus estrategias en persuadir a este segmento volátil. La noticia, que surge en el contexto de una carrera presidencial marcada por profundas divisiones políticas y sociales, deja abierta la pregunta sobre cómo se comportará el electorado en los meses previos a las urnas.
Este sondeo, aunque carece de detalles metodológicos, se suma a una serie de mediciones que anticipan una elección reñida, donde el voto regional y las bases ideológicas juegan un papel central. La encuesta, que se encuentra en desarrollo y no especifica la fecha de campo, resalta la necesidad de observar con atención la evolución de las preferencias en las próximas semanas, especialmente en un país donde la polarización ha sido una constante en los últimos procesos electorales.












