Parques Nacionales Naturales de Colombia solicitó que la discusión sobre la situación ambiental del país y, en particular, el fenómeno de la deforestación, se aborde con rigurosidad técnica y científica durante la sesión de empalme con el equipo del gobierno entrante. El llamado busca contrarrestar interpretaciones parciales sobre la pérdida de bosques y poner en contexto los logros alcanzados por la administración saliente, a la vez que se reconoce la persistencia de causas estructurales que amenazan los ecosistemas protegidos. La solicitud se da en el marco de la transición gubernamental, donde la dirección de la entidad presentó un balance detallado de su gestión entre 2018 y 2024, con énfasis en las regiones de Amazonía y Orinoquía.
La entidad expuso que, si bien la deforestación en áreas protegidas alcanzó en 2024 un incremento excepcional respecto al año anterior, la cifra es un 45 por ciento menor a la registrada en 2018, cuando se reportó el máximo de la última década con 21.048 hectáreas afectadas. Para contextualizar la tendencia, se presentaron datos de años intermedios: en 2020 fueron 15.915 hectáreas; en 2021, 14.275 hectáreas; en 2022, 12.449 hectáreas; y en 2023 se logró el mínimo histórico del período con apenas 4.682 hectáreas. Estos análisis, según Parques, deben basarse en series históricas y no en cifras aisladas, para evitar conclusiones apresuradas.
Gestión y avances del cuatrienio
Durante la sesión de empalme, se destacaron varios logros de la administración del presidente Gustavo Petro. En materia de restauración ecológica, en el cuatrienio se recuperaron 72.229 hectáreas, una cifra comparable a la suma de los treinta años anteriores. En cuanto a acuerdos de conservación, se suscribieron 1.816 convenios con comunidades locales, casi la mitad de todos los logrados en más de seis décadas de historia del sistema. Además, se aprobaron dos grandes proyectos de financiamiento por más de 481.000 millones de pesos, de los cuales ya se asignaron 101.000 millones. La adquisición de predios también fue significativa: se compraron 128 propiedades, una cantidad similar a los 135 predios adquiridos en los sesenta años previos. Asimismo, se crearon 22 nuevas sedes territoriales y se duplicó el número de visitantes a las áreas protegidas, superando los ocho millones entre 2022 y 2026.
Pese a estos avances, la entidad reconoció que persisten causas estructurales de deforestación como el acaparamiento de tierras, la expansión de la frontera agropecuaria, la construcción de vías ilegales, la ganadería extensiva, la minería ilegal, los cultivos ilícitos y la presencia de actores armados. Un dato alarmante es que para el año 2025 se reportaron 195 guardaparques amenazados, lo que evidencia los riesgos que enfrenta el personal que protege los ecosistemas. En respuesta, se implementaron protocolos de seguridad que incluyen acceso a agua potable, energía solar y telecomunicaciones satelitales, y se renovaron convenios con actores empresariales del ecoturismo. También se fortalecieron las redes de apoyo con la Fuerza Pública, las autoridades locales y las comunidades, en estrategias articuladas con la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (Conaldef) y los entes de control.
El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, uno de los íconos de la conservación colombiana, mantiene un 99,2 por ciento de su cobertura natural en excelente estado, y en general más del 97 por ciento del territorio bajo cuidado de Parques Nacionales se encuentra con cobertura natural óptima. Sin embargo, la entidad advirtió que los recursos adicionales necesarios para sostener estas políticas dependían de leyes de financiamiento que no fueron aprobadas por el Congreso, por lo que el nuevo gobierno deberá definir las prioridades presupuestales. El llamado al rigor técnico y científico busca que la discusión ambiental no se reduzca a polémicas mediáticas, sino que se fundamente en evidencia sólida para proteger la riqueza natural del país.












