Peso colombiano se aprecia 0,15% en abril y rezaga a monedas regionales

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El peso colombiano cerró el mes de abril con una valorización marginal del 0,15% frente al dólar estadounidense, pasando de una tasa de $3.675 al cierre de marzo a $3.634,30, lo que lo dejó rezagado en comparación con otras divisas latinoamericanas que mostraron avances más robustos. Esta leve apreciación se dio en un contexto de intervenciones por parte del Ministerio de Hacienda, que realizó compras de deuda externa por USD2.300 millones, y de incrementos en las tasas de interés impulsados por el Banco de la República, en medio de un mínimo anual del dólar en $3.543,50.

El desempeño del peso se vio influido por múltiples factores, entre ellos la volatilidad del petróleo Brent, que superó temporalmente los USD126 por barril debido a tensiones geopolíticas en Medio Oriente entre Irán y Estados Unidos, así como por decisiones de política monetaria, la situación fiscal del país y un ambiente político cargado previo a las elecciones presidenciales. Además, Standard & Poor’s redujo la calificación soberana de Colombia a BB-, citando preocupaciones fiscales y riesgos a la independencia del Banco de la República, lo que generó presiones adicionales sobre la moneda local.

Factores globales y decisiones locales marcan el ritmo

A pesar del debilitamiento global del dólar, evidenciado en una caída del índice DXY del 1,88%, el peso colombiano exhibió movimientos más contenidos que sus pares regionales, gracias a los incrementos en las tasas de interés implementados por el Banco de la República en enero y marzo, que ampliaron el diferencial con la Reserva Federal de Estados Unidos. El Banco de Bogotá ha destacado en sus análisis cómo estas medidas han contribuido a estabilizar la divisa en un entorno volátil, aunque la valorización acumulada hasta 2026 se sitúa en un 3,6%.

La dirección futura del peso dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente, las próximas decisiones del Banco de la República y el clima electoral en Colombia, donde la incertidumbre política podría acentuar las presiones sobre la moneda y la economía nacional.

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