En un emotivo mensaje difundido a través de su canal de difusión de WhatsApp y replicado en redes sociales, el presidente Gustavo Petro se despidió del Ejército Nacional a pocos meses de abandonar el cargo, el próximo 7 de agosto de 2026. En la comunicación, el mandatario afirmó que veía a los soldados como a sus hijos y reiteró su “sueño con el Ejército Libertador”, mientras que simultáneamente entra en polémica con la institución por el reciente aumento salarial otorgado a los soldados profesionales, medida que ha generado un debate interno sobre la estructura de remuneración castrense.
La controversia surgió a raíz de un informe institucional del Ejército, reportado por Caracol Radio, preparado para el proceso de transición administrativa. El documento advierte que el incremento salarial a los soldados profesionales crea una desproporción frente a los sueldos de suboficiales y oficiales que no recibieron un ajuste similar. Sin embargo, el informe no propone reversar el aumento, sino revisar técnicamente la estructura salarial para ajustar los sueldos de otros rangos y preservar la proporcionalidad basada en jerarquía, responsabilidad, mando, antigüedad y funciones.
Ante esta advertencia, el presidente Petro reaccionó con dureza en redes sociales. En sus declaraciones, cuestionó la posición de algunos oficiales y defendió su modelo de remuneración basado en el riesgo real en combate, no en el grado jerárquico. “Entonces de acuerdo a algunos oficiales, que opinan en causa propia, regresar a un ejército de castas y no a un ejército del pueblo es bueno para el país”, escribió el mandatario, y agregó: “Los que más exponen su vida en la confrontación es la tropa de base. Volver a criterios de jerarquización salarial de acuerdo al grado y no al peligro real es volver a un esquema aristocrático del ejército y no a un criterio democrático donde el centro real de la acción es el soldado y el patrullero”.
“No hay necesidad de tanta morisqueta imitando militares. Yo sé que la primera ley de la guerra es ser líder de los soldados; es eso lo que te hace general y comandante. El resto son payasadas. Sentí a estos jóvenes como mis hijos y les di lo máximo que podía. Nadie más merece tanto, porque ellos, los jóvenes, los que exponen su vida con generosidad, son el alma del verdadero pueblo de Colombia”.
Gustavo Petro, Presidente de Colombia
En su mensaje de despedida, Petro combinó ese tono paternal con un consejo militar: “Los extrañaré y solo doy un consejo militar: jamás apuntar al pueblo con el arma. Sueño con el Ejército Libertador”. La frase remite a su aspiración de transformar la institución castrense, alineándola con un modelo popular y libertador, en contraste con lo que él califica como una tradición aristocrática y de castas. El presidente defiende que la remuneración debe corresponder al peligro real que enfrentan los soldados en el terreno, y no a la antigüedad o el grado.
Con la entrega del cargo programada para el 7 de agosto de 2026, tras cuatro años de administración, estas declaraciones se inscriben en el cierre de un mandato marcado por tensiones con las Fuerzas Militares y por la búsqueda de una reforma estructural que, según el presidente, ponga en el centro al soldado raso y al patrullero, en lugar de perpetuar un esquema jerárquico que califica de “aristocrático”. El debate sobre el aumento salarial y la estructura de remuneración promete seguir latente durante la transición, mientras el Gobierno y el Ejército intentan conciliar visiones divergentes sobre el futuro de la institución.












