Un nuevo episodio de tensión diplomática marcó la relación entre Colombia e Israel en medio de la emergencia humanitaria desatada por el sismo que sacudió a Cali el pasado lunes 10 de agosto. El presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente la naturaleza de la delegación israelí que arribó al país para colaborar en las labores de rescate, al referirse a sus integrantes como «soldados de guerra». El señalamiento, difundido a través de su cuenta en la red social X, generó una inmediata y contundente respuesta por parte del portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), capitán Roni Kaplan, quien defendió la misión calificando a su personal como «soldados de paz».
El intercambio de declaraciones se produjo mientras los equipos de rescate israelíes, pertenecientes al Comando de Defensa Civil, trabajaban en la zona del desastre. La delegación confirmó que al menos cinco personas permanecen atrapadas bajo los escombros en diversos puntos de la ciudad, aunque hasta el momento no se han hallado indicios de vida. Ante este escenario, el mandatario colombiano utilizó su plataforma digital para expresar su malestar, cuestionando la idoneidad del contingente extranjero. «¿Son ayuda humanitaria, o son soldados de guerra, señores israelíes? Soldados de guerra tenemos como 200.000 en Colombia y pueden ser más, y les pagamos bien y pueden servir en la ayuda humanitaria», escribió Petro en un mensaje que rápidamente se volvió viral.
En una segunda publicación, el presidente profundizó su crítica y delineó el tipo de asistencia que, a su juicio, requiere el país en estos momentos de crisis. El jefe de Estado enfatizó que las necesidades inmediatas están en el ámbito sanitario y la logística de rescate civil, no en el despliegue militar. «Necesitamos muchas enfermeras, médicos y médicas, personal de salud, medicinas, rescatistas debajo del mar y en playas o en cordilleras algo más empinadas que las que hay en Israel. Sean bienvenidos y esa es la ayuda que necesitamos», manifestó el presidente, dejando entrever una postura crítica hacia la presencia de personal castrense extranjero en territorio nacional, una posición que ha mantenido a lo largo de su gobierno.
La respuesta de Israel y el trabajo en terreno
La réplica israelí no se hizo esperar y llegó a través de la misma red social. El capitán Roni Kaplan, portavoz de las FDI, respondió con respeto pero firmeza a los cuestionamientos del presidente colombiano. «Con todo respeto. Somos soldados de Paz. Vamos a la guerra que nos impone el enemigo, solamente para un día poder vivir en Paz. Lo hacemos, según el derecho internacional humanitario», afirmó el portavoz en su mensaje, en el que también buscó desmarcarse de la caracterización hecha por Petro y destacó la naturaleza humanitaria de la misión. Kaplan complementó su respuesta con un gesto de solidaridad hacia el país, escribiendo: «Un abrazo fraterno a todo el pueblo colombiano y más grande aún a las familias afectadas».
La controversia se desarrolla mientras los rescatistas israelíes ya se encuentran trabajando activamente en el terreno. La delegación inició sus labores en el Hospital Universitario del Valle (HUV), uno de los centros asistenciales más afectados por el movimiento telúrico, donde han estado evaluando los daños estructurales y coordinando las tareas de búsqueda con las autoridades locales, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Cruz Roja y los cuerpos de bomberos de la región. La presencia israelí se enmarca en los protocolos de cooperación internacional para emergencias, aunque la postura del ejecutivo colombiano ha reavivado el debate sobre cuál debe ser el perfil de la ayuda extranjera en situaciones de catástrofe.
En su intento por contextualizar su crítica, el presidente Petro también hizo referencia a la trayectoria de Colombia en misiones de paz bajo el mandato de Naciones Unidas, mencionando específicamente la participación de tropas colombianas en la península del Sinaí. Con ello, el mandatario buscó subrayar que el país cuenta con suficiente experiencia y personal para hacer frente a emergencias internas sin necesidad de que militares de otras naciones asuman ese rol. Por su parte, el capitán Kaplan, en un intento por elevar el tono del diálogo hacia una reflexión más profunda, citó en su respuesta a la ex primera ministra israelí Golda Meir, recordando aquella frase que reza: «Habrá paz, el día que nuestros enemigos amen a sus hijos más de lo que odian a los nuestros».
La situación en Cali sigue siendo crítica y las labores de rescate continúan a contrarreloj. Mientras tanto, el cruce de mensajes entre el gobierno colombiano y las FDI evidencia las complejidades de la cooperación internacional en medio de una emergencia, donde la urgencia por salvar vidas se entrelaza con las sensibilidades políticas y las visiones encontradas sobre el rol de los actores extranjeros en el territorio nacional.










