Petro defiende mural en Rionegro y revive amenazas paramilitares a su familia

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El presidente Gustavo Petro salió al paso de la controversia generada por la pintura de un mural en un puente público ubicado en las inmediaciones de la residencia del expresidente Álvaro Uribe, en el sector de Llanogrande, municipio de Rionegro, Antioquia. A través de su cuenta en la red social X, el mandatario no solo defendió la intervención artística, sino que reapareció con graves denuncias sobre amenazas paramilitares que, según aseguró, sufrió su familia durante los gobiernos de Uribe. La polémica estalló cuando Uribe interrumpió su agenda política en Medellín, se trasladó hasta su vivienda y cubrió el mural con pintura blanca, mientras se registraban tensiones con algunos manifestantes en el lugar. Petro respondió señalando que la censura contra el mural constituye una afectación a la libre expresión, y recordó episodios de violencia y persecución que, afirmó, fueron confirmados judicialmente.

El mural, realizado por simpatizantes del presidente y del Pacto Histórico, no mencionaba directamente a Uribe ni a su familia, según sostuvo Petro. “Lo que se ve en los videos sobre el tema del mural en Llano Grande es que se pintó en vía pública y en fachada de un puente, las fachadas son públicas y el mural no mencionaba a Uribe ni a su familia”, expresó el mandatario en su publicación. La usuaria Adriana Ruiz difundió capturas de Google Maps que evidencian que el mural se encuentra en espacio público y a una distancia considerable de la propiedad del exmandatario. Pese a ello, Uribe responsabilizó al senador Iván Cepeda de incentivar la acción y calificó el mural como una “provocación de violencia”.

Las amenazas pasadas que Petro sacó a la luz

En medio de esta controversia, Petro aprovechó para ventilar hechos ocurridos años atrás, cuando, según sus declaraciones, su familia fue víctima de amenazas y hostigamientos. “Hace años pintaron la casa del jardín infantil de mi hermana con una amenaza de bomba firmada por la AUC. Los padres retiraron a sus hijos y el lugar quebró. Mi hermana y su hija tuvieron que exiliarse, al igual que mi mamá y la hija de mi hermano”, afirmó el presidente, en un relato que atribuye directamente a grupos paramilitares. Agregó que en su casa materna envenenaron siete perros de manera consecutiva y que permanentemente rompen vidrios, sin que él hubiera molestado al partido de gobierno de la época por esos hechos. “La justicia encontró ciertos los hechos y elevó a calidad de víctima a mi familia. Toda mi familia quedó dispersa en el exilio y todo sucedió después de mi debate sobre el paramilitarismo en Antioquia en el Congreso de la República”, señaló Petro, vinculando el episodio con su labor legislativa.

“Envenenaron siete perros de manera consecutiva y permanentemente hacen rupturas de vidrios en mi casa materna. Nunca he molestado al Centro Democrático por estos hechos, pero ahora que veo acusaciones porque pintaron un mural en un puente público cerca de su casa he decidido decirlo”

Gustavo Petro, presidente de Colombia

El mandatario también mencionó que durante los gobiernos de Uribe su familia fue objeto de interceptaciones de comunicaciones y vigilancia por parte del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), hechos que fueron confirmados judicialmente. “La doble moral no sirve. He respetado a la oposición uribista y nada de lo que nos hicieron lo hemos hecho contra ella”, escribió Petro, en un tono que busca marcar distancia entre su actuar y el que denuncia del pasado. El presidente insistió en que la censura ejercida contra el mural no es más que un hecho adicional de afectación a la libre expresión, enmarcado en lo que calificó como “un crimen contra la humanidad”.

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