Dos nacimientos ocurridos lejos de una sala de partos terminaron con la misma escena: uniformados de la Policía Nacional convertidos en parteros improvisados. En Bogotá, una mujer en situación de calle dio a luz dentro de un taxi en el sector de El Rincón, localidad de Suba, con la asistencia de la patrullera Jessica, adscrita a la Estación de Policía Suba. En Medellín, una subintendente ayudó a traer al mundo a la pequeña Gabriela dentro de un automóvil atrapado en un embotellamiento, después de que el tráfico y un camión recolector de basura impidieran llegar a tiempo al hospital.
El caso de la capital antioqueña comenzó cuando la mujer terminaba su jornada laboral y empezó a sentir las contracciones. Su esposo, al volante, intentó abrirse paso a punta de bocina, pero el trancón lo detuvo: un camión recolector de basura bloqueaba el paso y, para colmo, la bocina del carro dejó de funcionar en medio del desespero. Varias patrullas de la Policía llegaron al lugar y lograron despejar el camino, aunque el parto se precipitó antes de completar el recorrido. El trabajo de parto duró cerca de cuarenta minutos y fue la subintendente Camila Hinestroza quien ingresó al vehículo para asistir el nacimiento.
«Por el desespero iba pitando […] estábamos pitando, pero sin embargo, el carro era metiéndose, nosotros diciéndole que era una emergencia y el carro no hacía caso».
Esposo de la madre, Medellín
Gabriela nació entre pitos y una subintendente
La bebé, que llevaría por nombre Gabriela, nació en el asiento del automóvil. La subintendente verificó que la recién nacida estuviera respirando y que la madre se encontrara bien, en una maniobra que la propia madre describe como un momento de alivio en medio de la angustia. Se trataba del segundo hijo de la mujer, quien recordó que el trabajo de parto arrancó justo cuando bajaba las escalas de su lugar de trabajo.
«Cuando uno está en trabajo de parto, uno no siente que son minutos, sino que son horas y el tiempo es demasiado eterno».
Madre de Gabriela
«La bebé nace inmediatamente, Gabriela, verificamos que ella estuviera respirando, que la mamá estuviera bien», relató la subintendente Camila Hinestroza sobre la intervención. Tanto la mujer como la recién nacida quedaron en buenas condiciones de salud, y la familia consideró que la rápida actuación de los agentes evitó que la emergencia se agravara. «La tranquilidad que yo sentí fue mucha», concluyó la madre.
Suba: un parto en un taxi y una madre que agradece
El otro episodio ocurrió en la Carrera 100A, en el sector de El Rincón, en la localidad bogotana de Suba. La central de radio alertó a los patrulleros de la Estación de Policía Suba, quienes al llegar recibieron información de los residentes de la zona sobre la condición de la mujer. La madre, que se dedica al reciclaje y se encontraba en situación de calle, había entrado en trabajo de parto dentro de un taxi y el bebé nació antes de que se pudiera concretar el traslado a un centro asistencial.
Los agentes asistieron inicialmente a la madre y al recién nacido dentro del vehículo y después coordinaron su traslado al Hospital de Suba. Según el reporte inicial de la Policía, la mujer ingresó consciente y el bebé se encontraba en buen estado de salud. El reporte no precisa la fecha ni la hora exactas de los hechos.
«Le quería agradecer a la Policía Nacional por haber ayudado a mi caso, que tuve mi bebecito en el taxi. Fue la patrullera Jessica la que me atendió».
Madre del recién nacido, Bogotá
«Estaba trabajando y no pensé que se me fuera a tener mi bebecito», relató la madre, quien ya se recuperaba junto a su hijo en el centro asistencial. «Ahorita me encuentro bien acá en el Hospital de Suba y todo está bien gracias a ellos», añadió. Dos ciudades, dos vehículos detenidos y dos partos que terminaron con la misma palabra de agradecimiento para quienes, sin ser personal médico, atendieron la urgencia en plena calle.










