Policía y comunidad se unieron para apoyar a los damnificados en zona rural de Risaralda, Caldas

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Porque reconstruir una casa comienza colocando un ladrillo, pero reconstruir la esperanza comienza cuando una comunidad decide no dejar sola a una familia

Más de 30 uniformados de la Policía Nacional, junto con habitantes de la comunidad, comerciantes y representantes del sector privado, emprendieron una caravana solidaria hacia las veredas El Tablazo, La Bohemia y La Piel Roja, con una misión que iba mucho más allá de entregar ayudas: acompañar, escuchar y decirles a las familias afectadas que no están solas

La jornada permitió llevar ayudas humanitarias y elementos indispensables para atender las necesidades más urgentes, pero también materiales que representan algo aún más importante: la posibilidad de reconstruir sus hogares y recuperar poco a poco la tranquilidad.

Gracias al corazón solidario de empresas privadas, comerciantes y personas de buen corazón, fue posible reunir y transportar:

  • 1.000 adobes
  • 50 hojas arquitectónicas
  • 50 bultos de cemento
  • 50 ayudas humanitarias, entre mercados, ropa, medicamentos y otros elementos esenciales.

Entre los beneficiados están María Dolores y Rosalba, la madre (79 años) e hija (58 años) que perdieron su casa de habitación y cuya historia narramos esta semana en La Veintitrés: https://laveintitres.com/ocho-dias-bajo-un-plastico/

Detrás de cada aporte hubo personas que decidieron sumarse a esta causa. como Hugo Moncada, Danilo Gutiérrez, Jaime Bermúdez, Wilson Parra, Diego Arroyabe, Ferretería Ferresco y 100% Huevos, entre otros colaboradores, hicieron parte de esta cadena de solidaridad que permitió convertir la voluntad de ayudar en acciones concretas.

La comunidad también fue protagonista. Habitantes del municipio aportaron transporte, materiales y esfuerzo, haciendo posible que esta caravana llegará hasta las zonas rurales donde las necesidades son mayores.

Durante el recorrido por El Tablazo, La Bohemia y La Piel Roja, los uniformados tuvieron la oportunidad de conocer de cerca historias que parten el alma, pero también

encontraron familias con una enorme fortaleza y deseos de salir adelante. Cada encuentro reafirmó que, en medio de la adversidad, un gesto de solidaridad puede convertirse en el primer paso para recuperar la esperanza.

La Policía Nacional, de la mano de la comunidad y del sector privado, continúa acompañando a las familias de Risaralda, articulando esfuerzos para llevar soluciones donde más se necesitan y demostrando que la seguridad también se construye desde la solidaridad, la empatía y el servicio.

Esta caravana dejó mucho más que ayudas y materiales de construcción. Dejó un mensaje que llegó directamente al corazón de las familias: no están solas; cuentan con su Policía y con una comunidad que está dispuesta a tenderles la mano.

Porque cuando la adversidad golpea, la unión nos hace más fuertes y la solidaridad nos permite volver a levantarnos.

Fuente: Prensa Departamento de Policía Caldas

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