El excongresista Miguel Polo Polo, exrepresentante a la Cámara por la circunscripción afro, reveló este 1 de septiembre de 2026 a través de su cuenta oficial en la red social X una serie de supuestas críticas y calificativos despectivos que la excongresista María Fernanda Cabal habría hecho en privado contra figuras clave de la derecha colombiana, entre ellas el expresidente Iván Duque, el expresidente Álvaro Uribe, la excongresista Paloma Valencia y el actual presidente Abelardo de la Espriella. La denuncia pública surgió como reacción directa al nombramiento de Liliana Gissella Rueda Flórez, antigua asesora de Cabal, como secretaria general del Ministerio de Cultura en el gobierno de De la Espriella, un movimiento que reavivó las tensiones entre ambos políticos.
Las acusaciones de Polo Polo
En su extensa publicación, Polo Polo enumeró los supuestos comentarios que Cabal habría realizado a espaldas de sus propios aliados. «Le faltó el respeto a Duque llamándolo ‘gordo marica’. Dijo que era la heredera de Uribe y, cuando no ganó en su partido, se fue hablando mal de él. Se comprometió a apoyar a Paloma, no cumplió y también terminó hablando de ella», afirmó el excongresista. La revelación no se detuvo allí, pues también señaló que cuando decidió apoyar a Abelardo de la Espriella en la campaña presidencial, Cabal lo llamó «desagradecido» y en más de una ocasión se refirió en privado al actual mandatario como «defensor de mafiosos». «Pero, al final, todos somos los malos y la única buena es ella. Cuando crees que el mundo entero te debe algo simplemente por ser tú, quizá vale la pena revisarse», sentenció Polo Polo.
«Le faltó el respeto a Duque llamándolo ‘gordo marica’. Dijo que era la heredera de Uribe y, cuando no ganó en su partido, se fue hablando mal de él. Se comprometió a apoyar a Paloma, no cumplió y también terminó hablando de ella»
Miguel Polo Polo, exrepresentante a la Cámara
La respuesta de Cabal y el nuevo enfrentamiento
La excongresista María Fernanda Cabal no tardó en reaccionar a las acusaciones. Desde su cuenta en X, respondió con un escueto mensaje: «MUY malagradecido». Horas después, Polo Polo replicó directamente a ese comentario con un tono admonitorio: «Señora, avance, pase la página. No sea monotemática: ya pasó un año y sigue con el mismo tema. Al final tuve razón: Abelardo era el único candidato capaz de derrotar a la izquierda, y a usted no le alcanzó ni para competir. Por el cariño que alguna vez le tuve, se lo digo: estas cosas la desdibujan».
El contexto de una ruptura política
La relación entre Polo Polo y Cabal, que alguna vez fue cercana, se rompió definitivamente cuando él decidió no apoyar la candidatura presidencial de ella para las elecciones de 2026 y optó por respaldar a Abelardo de la Espriella, quien finalmente ganó la presidencia. Cabal había sido una de las principales impulsoras de la carrera política de Polo Polo, quien llegó al Congreso en 2022 gracias a su respaldo. Sin embargo, la chispa que encendió este nuevo enfrentamiento fue el nombramiento de Liliana Gissella Rueda Flórez, exasesora de Cabal, como secretaria general de Cultura en el gobierno de De la Espriella. Usuarios en redes sociales recordaron que Rueda Flórez había calificado previamente a Polo Polo como «desagradecido», «oportunista» y «vendido» por apoyar al actual presidente.
Antecedentes y reacciones
No es la primera vez que Cabal es señalada por comentarios despectivos hacia sus aliados. En junio de 2022, un audio filtrado ya la había mostrado refiriéndose al entonces presidente Iván Duque como «gordo marica», el mismo calificativo que ahora Polo Polo repite en sus acusaciones. El abogado Orlando Ladeutt también se pronunció sobre el caso, cuestionando a Liliana Gissella Rueda Flórez por aceptar un cargo en el gobierno de De la Espriella después de haber criticado a Polo Polo por apoyarlo. «Hoy Abelardo es presidente y tú haces parte de su Gobierno. ¿Entonces? ¿También te compró a ti? Bienvenida al club de los ‘desagradecidos’», escribió Ladeutt, en una ironía que agrega más leña al fuego de esta confrontación política que mantiene en vilo a la derecha colombiana.










