La presentadora y modelo colombiana Yelitza Cacua, de 33 años y madre de tres hijos, enfrenta una dura realidad tras sufrir la amputación de su pierna izquierda luego de ser arrollada por un conductor ebrio en el Malecón de Santo Domingo, República Dominicana, en julio de 2026. El impacto le provocó fracturas múltiples, una hemorragia severa y una infección bacteriana que, pese a los esfuerzos médicos durante cuatro días, hicieron inviable salvar la extremidad. A esto se suma que perdió su empleo en medios de comunicación y que su pareja sentimental la abandonó durante la hospitalización.
Según relató la propia Yelitza en entrevistas con programas como Juego de damas de La Bakana 105.7 FM y El Show del Mediodía, el accidente ocurrió cuando el vehículo circulaba a alta velocidad sobre el pavimento mojado, perdió el control y chocó un separador del malecón, lo que lo proyectó contra ella cuando ya estaba casi en la acera. “Él venía muy rápido, había llovido, perdió el control; ya yo estaba casi en la acera y él, por no chocar los carros, pues chocó el separador del malecón y eso lo disparó hacia dentro de mí”, afirmó. El conductor, presuntamente bajo los efectos del alcohol, dejó abandonado el automóvil y se dio a la fuga, aunque testigos lograron registrar las placas del vehículo.
Una lucha contra el tiempo y la infección
Yelitza fue trasladada de urgencia al Hospital Docente Universitario Traumatológico Dr. Darío Contreras, en Santo Domingo, donde ingresó con un nivel de hemoglobina de apenas 3 gramos por decilitro, lo que requirió múltiples transfusiones. Las lesiones, que incluían fracturas de fémur, rodilla y peroné, además de tejidos abiertos en la parte posterior de la pierna, llevaron a los médicos a intentar salvar la extremidad durante cuatro días. Sin embargo, un especialista cardiovascular advirtió que la infección bacteriana podía extenderse y poner en riesgo su vida. “Mi pierna no tenía forma de salvarse”, declaró la modelo. Incluso uno de sus hermanos se opuso inicialmente a la amputación, pero finalmente fue necesaria para preservar su vida.
“Él parece que estaba alcoholizado. Dejó el carro tirado y se dio a la fuga. Eso fue lo que él hizo. Pero yo lo que recuerdo es que yo estaba en el piso. Me partió el fémur, la rodilla, este pie colgaba aquí, la pierna por detrás me la abrió toda. O sea, mi pierna no tenía solución”.
Yelitza Cacua, en El Show del Mediodía
La dura realidad tras el accidente
La situación económica y emocional de Yelitza es crítica. La presentadora, conocida en República Dominicana por su trabajo en el programa Pégate y Gana con El Pachá, perdió su empleo en medios tras el accidente y no ha recibido nuevas ofertas laborales. “Con este accidente yo no estoy trabajando, tengo hijos, tengo compromisos. Entonces, para mí todo esto es complicado”, señaló. Además, su pareja sentimental la abandonó durante la hospitalización. Pese a todo, mantiene una actitud resiliente: “Llorando o deprimiéndome no voy a hacer que crezca una pierna”, afirmó.
La víctima planea demandar al conductor responsable, pero el proceso judicial está detenido porque espera que el hospital le entregue su récord médico para que las autoridades puedan actuar. “Aparte, la demanda no se ha podido ejecutar porque estoy esperando que en el hospital me pasen el récord para ellos poder actuar”, explicó. Aún no ha iniciado terapias psicológicas por continuar bajo atención médica, pero planea hacerlo cuando su estado físico lo permita. Su principal impulso para salir adelante son sus tres hijos.
Un milagro y una nueva misión
Yelitza Cacua considera que sobrevivir al accidente fue un milagro: “Realmente fue un milagro, yo soy un milagro ahora mismo”. Ahora, su expectativa es usar sus redes sociales para ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares. “Yo quiero ayudar a muchas personas que están en mi situación”, dijo. La colombiana, radicada desde hace varios años en República Dominicana, busca convertir su tragedia en una oportunidad para inspirar y apoyar a quienes enfrentan amputaciones y procesos de rehabilitación. El accidente, ocurrido en una zona concurrida del Malecón donde suelen transitar familias y niños, deja en evidencia los graves riesgos de la conducción bajo los efectos del alcohol y la fragilidad de la vida cuando la imprudencia se cruza en el camino.










