El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, suspendió su agenda oficial para asistir a la reunión de padres de familia en el colegio de su hijo Salvador, de 13 años y estudiante de octavo grado en Barranquilla. En un video difundido a través de sus redes sociales, el mandatario dejó claro que su rol de padre está por encima del de jefe de Estado, al afirmar que “primero padre que Presidente” y que “hay momentos en la vida de un hijo que son irremplazables”.
Con tono jocoso, De la Espriella bromeó sobre el motivo de la cita escolar: “Aquí en el colegio del tigrillo, una reunión de padres de familia. Espero que no sea para decirme que se esté portando mal”. Sin embargo, el mensaje central de su publicación fue una reflexión profunda sobre la importancia de la presencia paterna en la crianza. “En tiempos en los que nuestros hijos reciben información e influencias desde todas partes, la presencia de los padres es más importante que nunca. Educar no es solamente enseñar; es formar con el ejemplo”, expresó.
Un mandatario que prioriza la familia
La decisión del presidente de pausar sus compromisos gubernamentales se produce en un momento en que busca mostrar su lado más familiar. Su esposa, la primera dama Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos —Lucía, Salvador, Filippo y Francesca— son el núcleo de una imagen que De la Espriella quiere reforzar. El día anterior a la reunión escolar, el mandatario visitó a su padre, Abelardo de la Espriella Juris, quien fue sometido a una cirugía a corazón abierto en la Fundación Cardioinfantil de Bogotá, con resultado satisfactorio. Además, compartió una imagen almorzando con sus padres, la abogada María Eugenia Otero Aldana y el magistrado y notario retirado, lo que subraya la continuidad de los lazos familiares en su vida pública.
“Gobernar a Colombia es un inmenso honor; ser papá es uno de los regalos más grandes que Dios me ha dado. Porque antes de cualquier cargo está la familia. Y antes que Presidente, siempre seré papá”.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
La decisión del mandatario de anteponer su papel paterno a las obligaciones de gobierno no solo generó reacciones en redes sociales, sino que también plantea una reflexión sobre el equilibrio entre el poder y la vida personal. En un país donde los líderes suelen estar sometidos a una agenda incesante, De la Espriella eligió dedicar tiempo a su hijo Salvador, demostrando que, al menos por un día, la función más importante no era la de gobernar, sino la de ser padre.










