Presidente De la Espriella cierra mesas de diálogo con grupos armados

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En una contundente intervención que marca un giro radical en la política de seguridad del país, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, lanzó una severa advertencia a los alcaldes del país durante la reunión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el pasado 2 de septiembre, instándolos a no caer en la «normalización del delito». Horas antes, el 30 de agosto, el mandatario había anunciado desde Barranquilla, Atlántico, el cierre definitivo de las mesas de diálogo con grupos armados que constituían el pilar de la política de Paz Total impulsada por la administración del expresidente Gustavo Petro. Con nueve resoluciones que formalizarán este proceso, De la Espriella ordenó la cancelación de tres procesos de negociación, argumentando la ausencia de una «voluntad real y verificable de paz» por parte de las estructuras criminales.

El presidente, líder del movimiento Defensores por la Patria, fue categórico al calificar el legado de su antecesor como un Gobierno «complaciente con el terrorismo». En su alocución, De la Espriella sentenció que no permitirá que «la palabra paz siga siendo utilizada como excusa para la impunidad» y que su compromiso es «devolverle la seguridad a la patria, por la razón o por la fuerza». La decisión del cierre de los diálogos involucra a mesas establecidas con estructuras vinculadas al desmovilizado frente de alias Calarcá, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.

«Un remanso de paz»

Con un discurso que promete mano firme, De la Espriella afirmó contar con una «fuerza pública vigorosa» y con «decisión, valentía, carácter y autoridad» para enfrentar al crimen. Al referirse a la gravedad de la situación, señaló que «la normalización del delito es una de las derrotas más graves que puede sufrir una sociedad». El mandatario, quien asumió con la promesa de revertir la ola de criminalidad, aseguró que «para alcanzar la paz no voy a dialogar con el terrorismo», disipando cualquier duda sobre el fin de la estrategia de negociación.

«He decidido poner fin a tres procesos de falsa paz, de falso diálogo»

Abelardo de la Espriella, presidente de la República de Colombia

Mirando hacia el futuro, el presidente proyectó que al final de su periodo de cuatro años entregará «una Colombia distinta», convertida en «un remanso de paz». La cancelación de las mesas de diálogo, que hasta ahora habían sido el centro de la controversia política, representa el acto más drástico de su administración en materia de orden público y sienta las bases para una nueva era en la confrontación con los grupos armados ilegales en el país.

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