“Presidente de la Espriella ordena traslado de 20 presos de alta peligrosidad a Bogotá”

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó el traslado de veinte presos de alta peligrosidad desde Barranquilla hacia centros penitenciarios de alta seguridad en Bogotá, como parte de una política que busca poner fin a lo que el mandatario denominó “zonas de confort” dentro de las cárceles. La medida fue anunciada el martes 25 de agosto de 2026 y ratificada al día siguiente con un pronunciamiento presidencial en el que se difundió un video donde los internos aparecen con el cabello cortado y uniformes, en una imagen que evoca la estrategia aplicada en El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele. El Instituto Nacional Penitenciario (Inpec) fue el encargado de ejecutar la operación, que contó con el apoyo de la Fuerza Pública para prevenir fugas, rescates o atentados durante el trayecto.

Los veinte privados de la libertad fueron sacados de las estaciones de Policía y de la Cárcel Distrital de Alto Poder Criminal de Barranquilla: exactamente diez desde cada uno de esos lugares. Todos son señalados como cabecillas de grupos criminales que, según las autoridades, habían convertido su reclusión en un centro de operaciones para extorsionar a los ciudadanos y coordinar actividades delictivas desde las celdas. La distribución final de los internos en distintos establecimientos penitenciarios de Bogotá se completará en los siguientes quince días, de acuerdo con las determinaciones del Inpec. La cuenta oficial de la entidad en la red social X explicó que el motivo del traslado fue que los reclusos “convirtieron su tiempo de privación de la libertad en un centro de operaciones para extorsionar a los ciudadanos”, atribuyendo la instrucción al presidente.

“El orden no lo negocio con criminales”

En su pronunciamiento del miércoles 26 de agosto, De la Espriella fue contundente al justificar la medida. “El orden no lo negocio con criminales: lo garantizo con la fuerza legítima, contundente y demoledora del Estado. Bajo mi orden directa, trasladamos de manera inmediata a 20 delincuentes de alta peligrosidad desde las cárceles de Barranquilla hacia distintos centros penitenciarios del país”, afirmó el mandatario. Y añadió una advertencia directa: “Y que no quede ninguna duda: voy por todos. Por los cabecillas, por los extorsionistas, por los sicarios y por quienes pretendan desafiar la autoridad. No importa dónde estén ni desde dónde operen: el Estado los va a perseguir y la justicia los va a alcanzar”.

“Mientras yo sea Presidente, los criminales no impondrán sus reglas. Aquí manda el Estado, manda la autoridad y manda la ley.”

Abelardo de la Espriella, Presidente de Colombia

El jefe de Estado también advirtió que “la orden presidencial es clara: desde las cárceles no se extorsiona, no se amenaza ni se dirige el crimen. Las cárceles de Colombia las controla el Estado, no los delincuentes. Se acabaron los privilegios y la alcahuetería con el crimen”. La operación se enmarca en la política de “mano firme” que el Gobierno ha prometido para reforzar el control estatal en los centros penitenciarios y cortar las cadenas de mando del crimen organizado.

Los cabecillas trasladados

El Inpec divulgó una lista de doce de los veinte internos trasladados, todos identificados como cabecillas de estructuras criminales que operaban desde Barranquilla. Entre ellos figuran Rodrigo Javier Pantoja Linero, alias Rodrigo o “El Gamo”; Brayan Camilo Lobo Guerrero, alias El Lobo o “Comandante Gabino”; Fabio Andrés Diazgranados Pallares, alias Caballo; Adrián Hernán Guerrero Peña, alias El Miquito; Erick Fabián Molina Mendoza; Carlos Mario Polo Pérez, alias Pastel; Jesús Andrés Arrieta Mercado, alias Makelele; Andrés Felipe Londoño Cáceres, alias Chocolate; José Eulises Flórez Blanco, alias Ñeco; José Luis Barrios Álvarez, alias El Huequito; Dairo Luis García Quintero, alias El Pequeño; y Wuainer Jesús Altamar Medina, alias El Gordo Pan. Los nombres de los ocho restantes no fueron revelados por razones de seguridad.

Contexto y advertencia regional

La medida se produce en un contexto de creciente preocupación por el control de las cárceles colombianas, donde organizaciones criminales han logrado mantener redes de extorsión y amenazas desde los centros de reclusión. El presidente De la Espriella, quien además anunció que Barranquilla será sede alterna de gobierno en algunas ocasiones, prometió “defender la tranquilidad de Barranquilla, del Caribe y de toda Colombia con carácter, determinación y mano firme”. El video publicado por la Presidencia, que muestra a los presos rapados y uniformados, ha generado reacciones divididas: sectores de la ciudadanía lo aplauden como un acto de autoridad, mientras organizaciones de derechos humanos cuestionan el trato estigmatizante y la posible violación de la dignidad de los detenidos. No obstante, el Gobierno insiste en que el objetivo es evitar que el crimen organizado siga operando desde las prisiones y enviar un mensaje claro de que el Estado retoma el control total de los centros penitenciarios.

“Voy a defender la tranquilidad de Barranquilla, del Caribe y de toda Colombia con carácter, determinación y mano firme.”

Abelardo de la Espriella, Presidente de Colombia

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