“Presidente electo Abelardo de la Espriella eliminará el Comisionado de Paz desde el 7 de agosto”

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El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, sorprendió al país este lunes 13 de julio de 2026 al anunciar la eliminación definitiva del Comisionado de Paz y el fin de todos los procesos de negociación con grupos armados, decisión que entrará en vigor a partir del 7 de agosto, cuando asuma el cargo en propiedad. Durante una alocución transmitida a nivel nacional, De la Espriella afirmó que la oficina encabezada por Otty Patiño no ha logrado garantizar la tranquilidad de la población civil, y advirtió que en su gobierno no habrá más espacio para lo que calificó como «falsos procesos de paz».

La medida implica una reestructuración de las oficinas y agencias de la Presidencia de la República, eliminando varias consejerías nacionales, entre ellas la del Comisionado de Paz. El mandatario electo explicó que a partir del 7 de agosto de 2026 el objetivo central será la seguridad del pueblo y el desmonte total del sistema de impunidad que, según sus palabras, ha reinado durante la administración de Gustavo Petro. De la Espriella ofreció a los grupos armados solo dos caminos: el sometimiento individual a la justicia o el asedio por parte de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.

El fin de las mesas de negociación

Este anuncio pone fin a varias mesas de diálogo que estaban activas durante el gobierno de Petro, algunas de las cuales habían logrado avances parciales pero frágiles. Entre ellas se encuentra la negociación con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb), que había alcanzado acuerdos como la creación de Zonas Especiales de Paz y Zonas de Ubicación Temporal en Putumayo y Nariño. También se cancelan los acercamientos secretos con el Clan del Golfo, que opera bajo la denominación de Ejército Gaitanista de Colombia, así como el proceso socio-jurídico limitado con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Asimismo, quedan sin efecto los pactos de no agresión que se venían adelantando con bandas criminales urbanas en Buenaventura, Quibdó y el Valle de Aburrá, en Medellín.

«Se acaba el comisionado para la Paz porque no habrá más procesos de falsa paz en mi gobierno. Y a partir del 7 de agosto, el objetivo será la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que reina en este momento y que se va a acabar desde que asuma el cargo en propiedad».

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia

El balance del cierre del gobierno de Gustavo Petro deja una arquitectura de negociación amplia, pero sin resultados concretos de desmovilización total. La falta de un marco normativo claro en el Congreso, particularmente la ausencia de una ley de sometimiento penal, limitó el progreso de varios procesos. Con la llegada de De la Espriella, el enfoque cambia radicalmente hacia una política de mano dura, donde las opciones de diálogo quedan reducidas al sometimiento individual o la acción militar directa. La noticia ha generado reacciones encontradas en distintos sectores políticos y sociales del país, que observan con atención cómo se materializará esta promesa de campaña a partir del 7 de agosto.

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