El presidente Gustavo Petro encendió el debate político el pasado 9 de junio al acusar al candidato presidencial Abelardo de la Espriella de genocidio político y compra de votos, vinculándolo directamente con el narcoparamilitarismo. La arremetida del mandatario se produjo en su cuenta de X, como respuesta a las declaraciones que De la Espriella había dado en Caracol Radio, donde defendió su propuesta de reducir el tamaño del Estado, revisar el gasto público y reactivar el fracking bajo condiciones ambientales. Petro no solo rechazó esas propuestas, sino que elevó el tono al afirmar que «destripar una corriente política es hacer lo que hicieron con la UP, pero en cantidad mayor», en alusión al exterminio histórico de la Unión Patriótica.
En su extenso mensaje, el presidente aseguró que la Agencia Nacional de Tierras ha entregado 400.000 hectáreas a campesinos y que hay otras 400.000 hectáreas adicionales por entregar, cifras que usó para contrastar con lo que considera un retroceso en la reforma agraria. Petro también alertó sobre una posible pérdida de 700.000 empleos asalariados si se reduce el Estado, como propone De la Espriella, y defendió la transición energética al señalar que «Colombia sin agua quedaría muerta». El jefe de Estado se refirió al candidato como «abogado de todo el narcoparamilitarismo», sin presentar pruebas concretas en el mensaje, aunque señaló a sectores cercanos a la campaña de De la Espriella por presunta compra de votos en la región Caribe.
Controversia por el modelo económico y ambiental
El cruce se originó luego de que Abelardo de la Espriella expusiera en Caracol Radio su plan de gobierno, que incluye una reestructuración estatal para reducir el déficit fiscal y la reactivación del fracking como motor económico, siempre que se respeten zonas ambientales protegidas como los páramos. Petro respondió equiparando esas propuestas con un genocidio político, en un contexto electoral cada vez más polarizado. La controversia intensifica el debate nacional sobre el rumbo del país: mientras el Gobierno defiende una reforma agraria acelerada y la transición energética, la oposición plantea un ajuste fiscal y la explotación de hidrocarburos no convencionales.
«Destripar una corriente política es hacer lo que hicieron con la UP, pero en cantidad mayor»
Gustavo Petro, presidente de la República
La acusación de genocidio político, que remite al exterminio de la Unión Patriótica en los años ochenta y noventa, ha generado reacciones encontradas en el espectro político. Analistas consideran que la estrategia de Petro busca movilizar a su base electoral ante el avance de la candidatura de De la Espriella, que propone un giro radical en la política económica. De la Espriella, por su parte, no ha respondido directamente a las acusaciones, aunque sus voceros han calificado los señalamientos de «desesperación» del Gobierno. El episodio deja en evidencia la profundidad de la confrontación ideológica que marca la recta final de la campaña presidencial en Colombia.












