El superintendente de Salud, Daniel Quintero, lanzó una contundente advertencia sobre el futuro del sistema de salud colombiano al calificar a Nueva EPS como “el Chernobyl de la Salud en Colombia”. En declaraciones difundidas a través de su cuenta oficial de X, el exalcalde de Medellín aseguró que la propuesta del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella de liquidar la aseguradora y trasladar a sus cerca de 12 millones de afiliados a entidades privadas solo profundizaría la crisis. Quintero señaló que esta decisión, lejos de solucionar los problemas estructurales, repetiría el ciclo de quiebras y desvío de recursos que ha caracterizado al sector durante décadas.
Las cifras oficiales respaldan la gravedad del panorama. Según datos financieros de la propia Nueva EPS, el déficit de la entidad pasó de un saldo positivo en 2022 a un abultado rojo de 11,9 billones de pesos en 2024. Ese año, los costos de atención superaron los ingresos en casi 5 billones de pesos, mientras que los estados financieros de 2023 y 2024 solo se conocieron tras un fallo judicial. No se han divulgado las cifras de 2025 ni las parciales de 2026, lo que incrementa la incertidumbre. A nivel de todo el sistema, el patrimonio negativo del total de EPS alcanzó los 18,2 billones de pesos en el primer trimestre de 2026, de los cuales más de 12 billones corresponden a entidades intervenidas.
Denuncias de desvío de fondos y beneficiarios políticos
En su intervención, Daniel Quintero denunció que durante el gobierno de Iván Duque (2018-2022) Nueva EPS quedó al borde de la quiebra, sin estados financieros claros y con un pasivo acumulado que arrastraba la herencia de cerca de 150 EPS liquidadas que no destinaron recursos a atención ni prevención. El superintendente afirmó que la intervención estatal bajo el mandato de Gustavo Petro permitió identificar pérdidas mayores a las previstas y evitó una liquidación inmediata. Sin embargo, criticó duramente la propuesta de la administración entrante: liquidar Nueva EPS, trasladar los afiliados a aseguradoras privadas y aumentar la Unidad de Pago por Capitación (UPC) sin que esos recursos se destinen a servicio o prevención. “Cientos de billones de pesos de nuestros impuestos”, advirtió Quintero, quien también señaló transferencias de recursos al extranjero, específicamente a Brasil y Panamá, y sugirió que quienes financiaron campañas políticas se beneficiarían de esta operación.
“La larga factura de un modelo corrupto y fracasado”
Daniel Quintero, superintendente de Salud
El exministro de Salud, Augusto Galán, coincidió en el diagnóstico al describir el sistema como “una falla multisistémica”. Galán advirtió que “no es posible calcular el déficit actual de Nueva EPS, pero seguramente es mayor”, y señaló que la solución no pasa únicamente por liquidar entidades, sino por reformas estructurales profundas. En los últimos cinco años, las EPS privadas y sus socios acumularon utilidades por 45 billones de pesos, según denunció Quintero, mientras que en 2025 se registraron 2,1 millones de reclamos (PQRS) por negación de servicios y falta de medicamentos.
Un ciclo repetitivo de crisis y quiebras
Para el superintendente, el país está atrapado en lo que denominó “la patria boba”, un ciclo repetitivo donde las administraciones prometen soluciones, pero terminan trasladando los problemas a los ciudadanos y favoreciendo intereses privados. Quintero recordó que la propuesta de reformar la Ley 100 no prosperó por la oposición de diversos sectores, y criticó que el plan del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella no incluya un diagnóstico completo del sector ni mecanismos para garantizar la atención oportuna de los afiliados. Analistas consultados advierten que liquidar Nueva EPS sin una reestructuración profunda del sistema solo trasladaría los problemas a otras EPS, mientras que los pacientes seguirían enfrentando barreras en el acceso a servicios de salud.












