La reciente rebaja en la calificación de riesgo soberano de Colombia, que la sitúa en su nivel más bajo en los últimos treinta años, podría traducirse en un inesperado golpe fiscal para cientos de empresas del país. Aquellas compañías que mantengan préstamos vigentes con sus matrices o vinculadas en el exterior enfrentan el riesgo de que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) les incremente el impuesto sobre la renta si no actualizan sus informes de precios de transferencia antes del próximo mes de septiembre.
La advertencia la hace Katherine Díaz Velilla, socia fundadora de V&V Asociados y exfuncionaria de la Dian, quien explica que el cambio en la percepción de riesgo país altera las condiciones de mercado que deben reflejar estas operaciones financieras. Colombia, que según datos del Registro Único Empresarial y Social (Rues) y Confecámaras supera el millón ochocientas mil empresas formales activas, ahora enfrenta un escenario donde la tasa de interés pactada en créditos intragrupo puede ser considerada insuficiente por el fisco.
El principio de plena competencia y el riesgo país
La normativa colombiana, a través de las reglas de precios de transferencia, exige que toda operación entre partes vinculadas, como préstamos, ventas, servicios o regalías, se pacte bajo el principio de plena competencia. Es decir, como si se tratara de empresas independientes negociando en condiciones de mercado. La Dian compara las tasas de interés acordadas con operaciones comparables realizadas entre terceros independientes y, si encuentra una diferencia, puede objetar el gasto.
«Cuando una empresa matriz en el exterior le presta plata a su filial en Colombia, algo que ocurre con frecuencia para financiar operaciones y expansión, esa tasa de interés debe pactarse en precios de mercado», señaló Díaz Velilla. El problema, según la experta, es que ese «precio de mercado» no es estático: la rebaja de calificación de riesgo soberano incrementa técnicamente la tasa que cualquier prestamista independiente exigiría a una empresa colombiana. Muchos créditos, firmados años atrás con tasas que ya no reflejan el nuevo nivel de riesgo, podrían quedar por debajo del umbral que la Dian considera aceptable.
«Si Colombia bajó de calificación, el riesgo de prestarle a una empresa colombiana sube. Entonces, técnicamente, la tasa de interés de mercado para esos préstamos también sube.»
Katherine Díaz Velilla, socia fundadora de V&V Asociados
Un ajuste obligatorio con fecha límite
Septiembre es el mes clave para la presentación de los estudios de precios de transferencia correspondientes al año fiscal 2024. La rebaja de calificación, ocurrida durante el presente año 2025, será un factor ineludible en esos reportes. «La rebaja de calificación que obtuvimos este año va a aparecer sí o sí en los estudios que se preparen para este año fiscal y que todas las empresas tenemos que presentar en septiembre», advirtió Díaz Velilla. La Dian empleará los comparables y las tasas de interés vigentes al momento de la revisión, incluso si el crédito original fue firmado en ejercicios anteriores.
El mecanismo de ajuste es sencillo pero implacable. Si el fisco determina que la tasa pactada no es de mercado, simplemente rechaza la parte del gasto por intereses que considera excesivo a favor del contribuyente. «Si la Dian dice que la tasa no es de mercado, lo que hace es rechazar parte del gasto por intereses», explicó la socia de V&V Asociados. Ese rechazo incrementa la base gravable del impuesto sobre la renta, generando un mayor pago de impuestos.
«Eso significa muchos más impuestos para pagar de la nada por algo que la empresa ni siquiera se imagina.»
Katherine Díaz Velilla, socia fundadora de V&V Asociados
Urgencia para las empresas con financiamiento externo
El llamado de atención es especialmente severo para las compañías que actualmente tienen financiamiento del exterior con sus vinculadas. Según Díaz Velilla, la situación es crítica porque el tiempo para reaccionar es mínimo. «Las empresas que tienen financiamiento del exterior con vinculados son las que tienen todavía mayor preocupación porque les toca revisar esto ya. No ahorita, el próximo mes. Es urgente que se revise por si hay que hacer algún tipo de ajuste en sus declaraciones de años anteriores», subrayó.
El tema trasciende el ámbito del Ministerio de Hacienda o de los inversionistas en TES, para convertirse en un asunto de gestión fiscal directa para miles de empresas. La experta recomienda a los departamentos financieros y contables iniciar de inmediato la revisión de sus contratos de préstamo intragrupo para determinar si las tasas pactadas siguen siendo compatibles con el nuevo perfil de riesgo del país. De lo contrario, el próximo septiembre podría traer consigo no solo la obligación de presentar informes actualizados, sino también una factura tributaria sustancialmente más alta.












