Un mensaje de WhatsApp enviado desde la oscuridad de los escombros se convirtió en el salvavidas que permitió a los bomberos encontrar con vida a Viviana Gil Agudelo, de 42 años, y a su hijo Jerónimo, de 15, tras permanecer atrapados durante cuatro horas bajo el colapso de su apartamento en el condominio Portal del Parque, en Dosquebradas, Risaralda. El hecho ocurrió la mañana del lunes 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió la región y provocó el desplome de al menos 13 edificaciones, dejando un saldo de siete muertos y más de 548 viviendas destruidas.
El apartamento 906, donde la familia residía, quedó reducido a un amasijo de concreto y polvo en cuestión de segundos. Viviana y su hijo quedaron atrapados entre la pared de su habitación y el baño, en un pequeño espacio que milagrosamente no fue aplastado por un muro que estuvo a punto de caer sobre ellos. Mientras afuera los equipos de emergencia trabajaban contra el tiempo, el adolescente utilizó su teléfono para enviar un mensaje a un vecino informando que seguían con vida. Esa comunicación fue clave, pues los bomberos, que ya se disponían a suspender la búsqueda en esa zona, retomaron las labores y lograron extraerlos por la parte superior del edificio derrumbado.
El relato de una superviviente
Con la voz quebrada y los nervios aún a flor de piel, Viviana Gil Agudelo reconstruyó para La Veintitrés los minutos de terror que vivió bajo los escombros. «Cuando él logró llegar a mi cuarto, la habitación de él se desplomó y luego se empezó a caer el resto del apartamento. Quedamos entre la mitad de mi habitación y el baño, casi nos cae un muro encima. Los bomberos nos sacaron cuatro horas después a través del techo», narró la mujer, quien aún no sale del asombro por la forma en que la tecnología jugó un papel decisivo en su rescate. «Los bomberos ya se iban a ir, pero mi hijo tenía su teléfono y alcanzó a enviarle mensajes a un vecino para decirle que todavía estábamos vivos y que estábamos atrapados. Eso permitió que nos siguieran buscando hasta que nos encontraron por la parte de arriba», agregó.
La tragedia no solo les arrebató su vivienda, sino también el fruto de años de esfuerzo. Viviana había terminado de pagar el apartamento en enero, justo antes del sismo, y en su interior guardaba los ahorros de toda su vida, junto con los documentos de identidad y todas sus pertenencias. Hoy, ella y su hijo se hospedan temporalmente en la casa de un familiar mientras intentan recomponer su existencia. «No tenemos ni identificación ni absolutamente nada. Me estoy quedando donde un familiar mientras nos ubicamos. Yo había terminado de pagar el apartamento en enero y ahí estaban los ahorros de toda la vida», lamentó.
«Uno intenta dormir, pero no se puede conciliar el sueño después de vivir algo así. Quedamos muy nerviosos».
Viviana Gil Agudelo, sobreviviente del terremoto
La magnitud de la tragedia en Dosquebradas ha puesto en evidencia la fragilidad de las estructuras frente a fenómenos naturales de esta escala. El condominio Portal del Parque fue una de las edificaciones más afectadas, y el drama de Viviana y Jerónimo es solo uno de los muchos que se viven en la zona, donde decenas de familias lo han perdido todo. Mientras tanto, las autoridades evalúan los daños y comienzan a diseñar las estrategias de reconstrucción para las más de 500 viviendas que quedaron inhabitables.
Para Viviana Gil, la esperanza se centra ahora en la posibilidad de acceder a un subsidio o a un plan de vivienda que les permita volver a tener un techo propio. «Ahora esperamos un subsidio o un plan de vivienda que nos permita reconstruir, al menos, una parte de la vida que perdimos aquella mañana», expresó la sobreviviente, que junto a su hijo intenta recuperar la calma en medio de la incertidumbre. La imagen de ambos saliendo con vida de entre los escombros, gracias a un mensaje de WhatsApp, permanece como un testimonio de supervivencia y de la solidaridad que despiertan estas catástrofes.










