El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, visitó Barranquilla el martes 8 de septiembre de 2026, en el primer gesto tangible de acercamiento del presidente colombiano Abelardo de la Espriella hacia Washington. La visita, que marca un giro frente al distanciamiento del expresidente Gustavo Petro, incluyó una reunión bilateral en la que se anunciaron acuerdos de cooperación en seguridad, ayuda post-terremoto y una rearticulación geopolítica regional. La agenda también abordó el narcotráfico, el comercio y la creciente competencia de China, Rusia e Irán en la región.
La administración De la Espriella, que al momento de la visita cumple apenas un mes de gestión, busca reconstruir la relación bilateral que se deterioró durante el gobierno de Petro. Estados Unidos, por su parte, pretende recomponer su red de alianzas en América Latina. Se trata de la primera visita de alto nivel de la segunda administración Trump a Colombia, en el marco de una gira que también incluye a Ecuador y Perú. El horizonte de cooperación bilateral podría profundizarse en los próximos cuatro años, aunque los analistas advierten que el acercamiento también traerá mayores exigencias para el país.
Una relación asimétrica
Para Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, la relación entre Colombia y Estados Unidos siempre ha sido estructuralmente fuerte, pero se deterioró en cercanía y confianza durante la administración Petro. «La relación de Colombia y Estados Unidos es una relación asimétrica», advirtió. En ese contexto, la visita de Rubio representa un reencuentro de Washington con una región que otras potencias han venido ocupando.
«La relación de Colombia con Estados Unidos siempre ha sido una relación estructuralmente fuerte. (…) No diríamos que la relación se cortó, pero sí se deterioró en cercanía y en confianza»
Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana
La analista subrayó que «a mayor cooperación, Estados Unidos va a exigir más al país» y alertó sobre el riesgo de un posible sometimiento o condicionamiento del país más poderoso sobre el menos poderoso.
«Colombia tiene que ser muy cuidadosa en el cuidado de su política exterior y, sobre todo, de su soberanía, para no caer en juegos que puedan perjudicar al país»
Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana
Un aliado geoestratégico para Washington
Lozano describió la visita como «un reencuentro de Estados Unidos con una región que por muchos años han venido ocupando otras potencias como China». La analista recordó que Colombia es un aliado geoestratégico importante por su salida al Caribe y al Pacífico, así como por sus fronteras con Venezuela, Panamá, Brasil, Perú y Ecuador. Estados Unidos busca reconstruir «esa arquitectura regional de poder que tienen en nuestro hemisferio», y la visita de Rubio también envía una señal a los países con gobiernos afines, que podrían recibir tratamiento prioritario, incluyendo a Brasil, que tendrá elecciones en octubre, así como Uruguay y Venezuela, este último por sus intereses petroleros.
La agenda de cooperación bilateral no se limita a la seguridad y el narcotráfico: incluye comercio y el desplazamiento de la influencia de China, Rusia e Irán en la región, especialmente en Venezuela. Con esta visita, el gobierno de De la Espriella marca un giro en la política exterior colombiana, pero deberá manejar con cuidado el equilibrio entre el acercamiento a Washington y la defensa de su soberanía en una relación marcada por la asimetría.










