Un análisis preliminar del observatorio Así Vamos en Salud, basado en datos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y el Departamento Nacional de Planeación, reveló que el 16,4 por ciento de los municipios clasificados como rurales dispersos y afectados por el terremoto de magnitud 7,4 Mw ocurrido el pasado 10 de agosto no contaban con médicos generales registrados antes del sismo. Esta cifra, correspondiente a un estudio denominado ‘Condiciones Previas en Salud’ que abarcó 396 municipios en departamentos como Chocó, Cauca y Norte de Santander, evidencia las profundas brechas sanitarias preexistentes que condicionan de manera significativa la capacidad de respuesta ante la emergencia y el proceso de recuperación de las comunidades más apartadas.
El estudio comparó las condiciones territoriales según la clasificación del DNP y encontró que la densidad de profesionales de la salud en las ciudades y aglomeraciones es 6,7 veces mayor que en los municipios rurales dispersos. Las carencias no se limitan a los médicos generales: el 95,4 por ciento de los municipios rurales afectados carecía de pediatras registrados, y en ninguno de los considerados rurales dispersos había presencia de estos especialistas. Asimismo, el 17,8 por ciento de los municipios rurales dispersos no tenía profesionales de enfermería registrados, mientras que el 53,4 por ciento carecía de fisioterapeutas. En contraste, en las ciudades hay 6,6 veces más enfermeros registrados que en las zonas rurales dispersas.
Brechas de conectividad y servicios básicos que agravan la emergencia
Las desigualdades estructurales también se reflejan en la conectividad y los servicios públicos esenciales. El acceso fijo a internet en los municipios rurales dispersos afectados apenas alcanza el 2 por ciento, una cifra 8,5 veces menor que la registrada en las ciudades y aglomeraciones. En departamentos como Chocó, la penetración de internet es del 2,74 por ciento; en Cauca, del 2,76 por ciento; y en Norte de Santander, del 3,75 por ciento. Esta falta de conectividad, advierte el observatorio, puede obstaculizar la implementación de estrategias como la telemedicina, las consultas especializadas y el intercambio de información clínica durante la emergencia. En Norte de Santander, 13 de los municipios afectados presentaban una cobertura promedio de acueducto del 39,26 por ciento y de alcantarillado del 34,50 por ciento, lo que agrava las condiciones sanitarias en medio de la catástrofe.
“Estas brechas no fueron ocasionadas por el terremoto, pero pueden incidir en la capacidad de respuesta y en la recuperación de las poblaciones afectadas”.
Así Vamos en Salud, observatorio nacional de salud
El documento, de carácter preliminar y elaborado con datos reportados antes del sismo, busca servir como insumo para que las autoridades prioricen los recursos y planifiquen la recuperación de los municipios más afectados. El análisis también reveló que, aunque el 94,5 por ciento de los municipios rurales dispersos disponía de psicólogos registrados, más del 90 por ciento de los municipios intermedios, rurales y rurales dispersos carecía de psiquiatras, lo que pone en evidencia la fragilidad de la salud mental en territorios que ahora enfrentan una emergencia de gran magnitud.










