Un estudio de percepción ciudadana realizado por el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes en alianza con Eureka Group revela que la salud se ha convertido en la mayor preocupación de los colombianos, con un 26,1% de las menciones, superando a la corrupción que registró un 19,8%. La encuesta, aplicada entre el 11 y el 30 de mayo de 2026 a 1.560 ciudadanos en 47 municipios del país, evidencia una profunda brecha en la calidad del servicio entre las EPS que han sido intervenidas por el Gobierno y aquellas que operan sin intervención, siendo los afiliados a las primeras los más perjudicados en términos de acceso, costos y confianza.
Los resultados del sondeo muestran que apenas el 33% de los afiliados a EPS intervenidas logra recibir atención sin dificultades, frente al 49,5% en las no intervenidas. Además, un 18,7% de los usuarios de estas entidades intervenidas afirmó no haber obtenido ningún servicio cuando lo necesitó, mientras que en el otro grupo la cifra es del 12,7%. La situación se agrava con el gasto de bolsillo: el 38,5% de los encuestados en EPS intervenidas tuvo que pagar directamente para acceder a una atención, en contraste con el 22,2% en las no intervenidas. Incluso, el 22% de los consultados a nivel nacional reportó gastar más de 500.000 pesos mensuales de su propio bolsillo en salud.
«Durante cuatro años, Colombia discutió su sistema de salud sin preguntarle al paciente. Entre el 11 y el 30 de mayo de 2026, el observatorio y la firma consultaron a 1.560 ciudadanos en 47 municipios, sobre lo que realmente piensan y viven en el sistema»
Observatorio de la Democracia / Eureka Group (estudio)
El acceso a medicamentos también refleja una fuerte disparidad. Mientras que en las EPS no intervenidas el 43,5% de los afiliados recibe los medicamentos completos, en las intervenidas la proporción cae al 25%. Asimismo, el 17,1% de los usuarios de estas últimas tuvo que costear todos sus medicamentos por cuenta propia. La negación de servicios es otro indicador alarmante: un 20,6% de los afiliados a EPS intervenidas reportó haber sufrido al menos una negación, frente al 10,5% en las no intervenidas. Incluso la posibilidad de obtener una cita médica se ve afectada: el 19,1% de los encuestados en entidades intervenidas dijo no haber logrado cita “casi nunca o nunca”, frente al 11% en las no intervenidas. La confianza se ha erosionado de manera notable: tres de cada diez afiliados a EPS intervenidas no confían en su entidad, un diferencial de veinte puntos porcentuales respecto a los usuarios de EPS no intervenidas.
Ciudadanos respaldan un modelo mixto pero exigen cambios profundos
A pesar del descontento generalizado, la encuesta también revela las preferencias de los colombianos sobre el futuro del sistema de salud. Un 43,6% de los consultados aprueba una reforma al sistema, mientras que el 30% se muestra partidario de eliminar por completo las EPS. No obstante, solo un 20,8% prefiere ser atendido exclusivamente en hospitales públicos, mientras que el 69% considera importante el rol del sector privado. La opción que más respaldo recibe es un modelo mixto en el que convivan el Estado y los privados, con un 57,6% de apoyo. Estos datos emergen en pleno debate nacional sobre la reforma a la salud impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro, en un contexto preelectoral donde la seguridad, la economía y la deuda externa compiten por la atención, pero la ciudadanía ha puesto la salud en el centro de sus prioridades.












